Irse para volver

Los chiquillos andrajosos

Tocados de pronto por extraña sabiduría

Detuvieron su juego al pasar ella

Gritando desde el empedrado:

Guarda! Ah't, guarda! ch'e be'a! Mira! Mira! Qué bella!

Tres años más tarde

Oí al joven Dante, cuyo apellido ignoro-----------------------

Pues hay, en Sirmione, veintiocho jóvenes Dantes y treinta y cuatro Catulos;

Habían pescado una gran redada de sardinas

Y   sus mayores

Las estaban empacando en cajas de madera

Para llevarlas al mercado, a Brescia, y él

Saltaba de un lado para otro, tratando de meter las manos

Y   estorbando;

En vano le ordenaban que se estuviera quieto sta fermo!

Y   cuando no le permitieron acomodar Los pescados en las cajas

Acarició los que ya estaban empacados,

Murmurando

La misma frase:

Ch'é be'a!

 Y   me sentí ligeramente avergonzado.

 

 

 

Con mentes que todavía revolotean alrededor de sus testículos

Ciertos poetas, tanto aquí como en Francia,

Siguen suspirando con motivo de hechos naturales

Hace tiempo estudiados exhaustivamente por Ovidio.

Aullan. Se quejan en delicados y agotados metros

De que las contracciones de tres nervios abdominales

Son incapaces de producir un Nirvana perdurable.

 

 

Cuando considero con cuidado los extraños hábitos de los perros

Concluyo forzosamente

Que el hombre es un animal superior.

Cuando considero los extraños hábitos de los hombres

Confieso, amigo mío, mi confusión.

 

 

Como una tina de baño de porcelana blanca,

Cuando el agua caliente se acaba o se entibia,

Es el lento enfriarse de nuestra pasión caballerosa,

Oh mi tan alabada pero no del todo satisfactoria dama.

 

 

Hago aquí un pacto contigo, Walt Whitman________________

Te he detestado ya bastante tiempo.

Vengo hacia ti como un hijo crecido

Que ha tenido un padre testarudo;

Ya tengo edad para emprender nuevas amistades.

Fuiste tú el que partiste la leña nueva,

Ha llegado el tiempo de tallarla.

Tenemos una raíz y una savia___________

Haya comercio entre nosotros.