Un niño, una avispa...

UN NIÑO, UNA AVISPA Y UN CHABACANO

Qué hay que no sepamos de la muerte que no puedan halar de nuestras bocas como una cinta blanca, que se alarga y alarga

más allá de nuestros propios sentidos? Un pájaro que hala un gusano de la tierra. Ahí está adentro, acurrucado, solo en la oscuridad.

Mira, déjame hacerte un dibujito.

He dibujado a un niño.

Y  aquí está una avispa,

quizás un poco desproporcionada,

pero imagínate que si el niño es del tamaño de un niño, la avispa es del tamaño de una avispa.

Y  ahora, aquí está una flor. El niño corta la flor

que es, por cierto, una flor de chabacano.

Pero, como podrías sospecharlo,

la avispa está adentro de la flor.

Cuando el niño acerca su cara a la flor para olería

descubre la avispa.

Su boca se abre, y sus ojos se hacen grandes. Pero es demasiado tarde.

La avispa ha tomado la cinta blanca del miedo

de la boca del niño

y, zumbando fuertemente,

hala, estirándola, la cinta crece y crece,

la avispa comienza a volar alrededor enredándosela al niño la enreda y enreda hasta que el niño queda enteramente envuelto en cinta blanca de la cabeza a los pies,

atado y amordazado por la cinta blanca, como momia,

y la cinta se rompe en la boca constreñida.

Cuando la avispa que dibujamos

se aleja volando, hala de nuevo la punta de la cinta,

pero en lugar de enredarla más fuertemente,

comienza a halar en dirección opuesta,

haciendo girar al niño sin control

y mientras más se aleja volando la avispa

con la punta de la cinta,

más de prisa gira el niño, y más se desenrolla la cinta, hasta que al final queda libre,

y mira en medio de su vértigo desaparecer la cinta blanca con la avispa, más allá del árbol de chabacano.

No quiero decir que el niño quede más delgado

al perder tan largos trechos de cinta blanca

o dar a entender cuánta cinta blanca tiene adentro

---- quizás esté hecho de cinta blanca—-

sino sólo dibujar a un niño, una avispa

y un chabacano en flor

demasiado hermosos

para admitir la idea de la muerte.

Detrás de sus máscaras

oculto mi propio miedo.