Entre viaductos...

ENTRE VIADUCTOS: HOMENAJE A HENRY MOORE

 

El trébol del viaducto no está aislado sino que sirve

a los pueblos vecinos; a 75 pies de altura sobre la carretera US 101, un arco sutil

de concreto descansa en 3 pilares cuadrados colocados en fila

en el camellón de la carretera, libran en sentido vertical 15 pies 8 pulgadas. Las rampas se bifurcan a cada extremo del paso superior

curvándose hacia abajo, pendiente 4°/o, en 4 semicírculos que encuentran

la carretera a su nivel, permitiendo un flujo continuo de tráfico hacia el norte

o hacia el sur desde Corte Madera o Tamalpais o desde el este, por la avenida Paraíso, o el

Puente de Richmond. Los carros que bajan por la 101 o suben hacia el norte desde el Puente Dorado

no necesitan detenerse, ni dar vuelta a la izquierda, a través del tráfico. Al sur del paso a desnivel, a cada lado

de la carretera, suben 2 escaleras espirales

construidas en torno a un monolito central de concreto, provistas de barandales, para facilitar el paso de peatones.

En el atardecer gris la muchacha

del abrigo rojo sube con la mano en el barandal la escalera para peatones. Asciende en

espiral a tiempo que nos acercamos en el camión y justo en el momento en que pasamos bajo

el paso a desnivel da vuelta al pilar gris y la vemos de nuevo: ojos cafés, brazos llenos de libros

dentro de su falda vemos sus piernas delgadas y fuertes. El camión toma

la curva, sube, y la muchacha se ve a través de ambos barandales

 

cabello castaño encima de un abrigo rojo

 

a 40 pies de distancia. Al salir del arco

el camión cambia de velocidad y ella llega al nivel del paso superior, se detiene

un momento a mirarnos mientras nosotros pasamos mirándola, mirando su cabello café.