El mar que nos...

"EL MAR QUE NOS RODEA"

El mar que nos rodea. La lluvia

constante estas últimas semanas ha sido como un mar que nos rodea.

Como una forma

del mar mismo, lamiendo continuamente nuestras costas.

Qué veríamos

en ella, si nos fuera

realmente familiar: oro, historias de ahogados,

hombres fatigados de la guerra, rumbo a casa

— qué alimento de mar oscuro como vino.

Pro teína. Pero estas semanas sólo ha sido

un medio en el cual nos movemos torpemente, lluvia tan constante que el aire se convierte

en agua, apenas respiramos.

(Aquella vez, pescando en el Yuba,

hundido en agua hasta la cintura, moviendo los pies

sobre el fondo rocoso, sentí la fuerza del agua que empujaba

en remolino, alrededor de mi cuerpo, jalando mi pantalón, traspasando mis zapatos. Allá abajo en el agua se movían las truchas

y el musgo del color de la roca.

Hoy noto una torpeza parecida

Afuera los árboles ascienden en el aire, las ramas lo penetran;

hunden raíces profundas; alzan copas a los cielos que llueven.

Paradigmas. A veces Paradigmas irónicos.

Oscuras llamas verdes nutridas por la luz gris

y por la lluvia gris. Llamas.

Quizás sean sus sutiles movimientos, pero

como a las llamas, los rodea un espacio que sigue siendo árbol.

En la presión firme del Yuba

Sentí ese espacio alrededor de mí, a las truchas también las rodeaba ese espacio, que

ocupaban. Como ocupan su espacio estos árboles —

Ahora, caminando en el crepúsculo húmedo

y mirando los árboles húmedos, verdes, llameantes, rodeados por espacios

—y entre nosotros hay también espacios

llenos de gotas de agua que caen—

Pasó la muchacha, su cabello asequible en la luz

cayendo por sus hombros como el tuyo ahora, húmedo, y oscuro. Había entre nosotros

espacios en donde hubiéramos podido pensar Aquí, allí hay una gota de lluvia,

— y equivocarnos cada vez.

A veces dando un paso atrás entro en mí y no encuentro a nadie.

Esta lluvia, que me parece

una forma del mar, forma marina, con la cual lucho

para equivocarme cada vez. Eres tú: estoy aprendiendo eso, un espacio

entre nosotros, alrededor de mí como el mar, o la luz con la cual

no he luchado bastante, y por lo tanto no la he aprendido todavía.

Esta lluvia, esos árboles

han estado cerca mucho tiempo, se conocen se son familiares en todas sus formas,

todos sus cambios. Los árboles viven de la luz, y la lluvia

cae día y noche.