El lamento del...

EL LAMENTO DEL GUARDAGUJAS

La he enterrado bajo una piedra

Las águilas pasan volando sobre nuestra casa con paraguas La he enterrado solemnemente Repitiendo las palabras que ella conocía:

Y las sillas se han quedado junto a mí Los trenes han sido fieles en la muerte


Los trenes han sido fieles

Los cobradores que regaban nuestras plantas llegaron a visitamos: Saludando con sus pálidas cabezas de Buster Keaton Los garroteros han tocado despedidas en sus violoncelos Han tributado sus últimos adioses

Y  las sillas siguieron a mi lado

Las sillas han sido fieles

Los sillones con sus brazos llenos de alambres me eran más queridos

que mis amigos Jamás los olvidaré

Ellos y las águilas nos amaron (como antes sólo nuestras plantas)

Venían cada vez que los llamaba

Lloraban oscuras lágrimas de estopa

y siguieron a mi lado

La he enterrado bajo un bosque

Los cobradores que caminaron junto a su ataúd estaban allí Estaban allí las bancas con termos blancos volteando sus sábanas Con ardientes ojos negros las teclas del telégrafo llamaron al viento Ahora duermen a sus pies

Y  los garroteros tocan despedidas

Hemos pagado nuestros adioses con sus plantas

Allí donde se alzaban las formas grises los pasajeros suben por rampas toda la

Arrojando a la fosa sus puñados de tierra y pesadillas

Corriendo hasta la orilla de la noche a donde nadie los seguirá

Más allá de lagos de azul oscuridad en donde los hornos bufan como toros

Y  yo me quedo sentado junto a las trescientas sillas de mis sueños Siguieron junto a mí

Jamás las olvidaré

 

Y los trenes han sido fieles en la muerte.