Carta desde Richmond

CARTA DESDE RICHMOND COLLEGE, MATASELLOS: MANHATTAN

desde esta ventana panorámica

en lo alto del cielo arriba de staten island

la noche se prepara para dar el zarpazo a la vena yugular del día mientras desciende la oleada de pintura negra invadiendo el espacio de la blanca tela exprimiendo la vida del ciclo diurno

luces artificiales tiemblan/ondulan/danzan bailarín fuera de foco

bailando tap por la bahía atiborrada de lentos barcos

al tender el puente de verranzano su cadena

de estrellas/espejeantes baratijas

borroneados relámpagos de faros de automóvil

movimientos de trémulos oleajes

y desde aquí del otro lado de las aguas

del estuario la costa de brooklyn despierta a la vida en luces amarillas que brillan como ojos de pantera

los faros de los automóviles se apagan/parpadean

a lo largo de vías rápidas esculpidas en sangre y oro robado

mientras la bandera americana se estremece/se azota

colgada allá en la punta de la torre

del palacio de gobierno de staten island

a solas frente a helados

vientos

largas manos negras sobre la cara blanca del reloj luminoso de la torre se mueven metódicamente

mientras bajo el puente

tirante estirado movimiento luces

rojas laten como pulsaciones

de una bolsa para respiración artificial/sueños

surgen y caen contra la oscuridad colores sangre

ojos sanguinolientos en huida ojos afiebrados de incontables roedores impresionistas imágenes en remolino penetran oscuros ritmos

mientras allá abajo en el dique a donde llega la panga

los automóviles se mueven como monstruosos escarabajos

descendiendo largas rampas curvas

sus faros lenguas hacen las veces de ojos penetran/abren

la oscuridad con sus llaves de luz brillantes como huesos

reptan hacia arriba por el serpenteante pavimento de asfalto

mientras la gente avanza en lento

rápido agitado movimiento como en viejas

películas caseras mudas en negro y blanco arrastrando

tras ellos su día

anclado a cansados caídos hombros

ahora del otro lado de la bahía en dirección contraria hacia manhattan el ojo localiza a la verde oxidada francesa esculpida en piedra que enciende su antorcha en la bahía

mientras tras ella descolla manhattan gigante circo eléctrico de hirvientes luces

y ahora la noche cierra finalmente sus muros de misterio como d rácula rebozándose en su negra ondulante capa mientras por todo staten island olores de cenas cosquillean narices tantálicamente

ahora en el momento en que parto el viento muere

la bandera cuelga flaccida por el asta

mientras manos negras sobre la cara blanca del reloj

giran dando las horas con tanta prisa como jessie owens

ganando los cien metros de las olimpíadas en la alemania nazi de 1936

y ahora pantera contra la oscuridad yo/ojo entro en la panga

 me deslizo por el útero de su entrada como la carta que se desliza en un sobre

se desliza de vuelta en la noche marcada con el sello postal de manhattan