A su mono Parsifal...

A SU MONO PARSIFAL, MUCHO TIEMPO DESPUÉS

 para R S

Ahora entiendo lo que entonces te pasó. Traicionado

por sangre y músculos, descubriendo que hasta tus instintos

eran inoperantes, letales, prohibidos o no venían al caso,

te volviste medio loco, como cuando la artillería de retaguardia,

mal informada, dispara sobre las tropas del frente; te volviste

medio humano. Aunque el collar de perro

que ceñía tus ríñones había labrado un surco calvo

y con tu cola manejabas la cadena con destreza

como la cola de su largo vestido una gran dama, el injerto no prendió; no eras suficientemente humano. Ahora tengo una esposa, un hijo y dos ratas blancas que se llaman Argorótox y Esminteo

(los habrías mordido a todos, Parsifal) pero aún te extraño, recordando tu cara de viejito y las suaves palmas negras de tus manos,

como las de un recién nacido, con uñas diminutas; recordando

cómo aullaste, libre al fin, sobre la cerca,
emitiendo sonidos ininteligibles e histéricos
en el terror y confusión de no tener cadena,
no alejándote mucho pero negándote
a regresar------ por amor ni por plátanos.