Caja de pandora

 

 

Caja de Pandora

Traducciones de poesía norteamericana por Isabel Fraire

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Liberta-Sumaria México, D.F., 1982


INTRODUCCIÓN


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La siguiente colección de poemas no tiene pretensiones antológicas tales como la de cubrir una época de la poesía norteamericana, destacar a los mejores poetas de la misma., ni siquiera la de escoger los mejores poemas de cada poeta presentado, ni dar una idea representativa del conjunto de su obra. Se reduce simplemente a recopilar traducciones hechas en el transcurso de los años, con diversos pretextos o simple­mente por gusto, de poemas que me parecen excepcionalmente buenos, y que me parecería triste que se perdieran, entre tantas hojas de revistas y suplementos que datan, algunos, de principios de los sesentas, o que no han sido publicados jamás. Advierto, por lo tanto, que no hay un criterio único que rija la selección, y que el lector deberá contentarse con gozar de cada poema o cada poeta presentado sin consideraciones exteriores al mismo, tales como su inserción en tal o cual genera­ción, grupo, escuela, o corriente estética.

Los poetas incluidos van de la fama a la oscuridad más absoluta. Alien Ginsberg y Sylvia Plath, que tan poca relación tienen entre sí, fuera de la coincidencia tempo­ral (ambos escribieron en los cincuentas), son de todos conocidos. Sylvia Plath se ha vuelto incluso un nuevo mito literario que sirve para glorificar tanto el suicidio como el feminismo. Afortunadamente su obra trasciende tales interpretaciones y no se necesita conocer su biografía para sentirse hondamente sacudido por su lectura. Gins­berg esta plenamente identificado con la corriente "Beat" de los cincuenta, el llama­do "renacimiento de San Francisco", del cual fue también uno de los creadores y «. promotores Lawrence Ferlinghetti, cuya librería y editorial City Lights Books, fue / A-un centro de difusión importante para esta corriente. Es curioso anotar que Ferlin­ghetti sufrió cárcel por publicar Howl, de Ginsberg, ya que se consideró a este poema obsceno y ofensivo para la moral norteamericana. Sin embargo, como culquier lector se dará cuenta al leerlos, ambos poetas no podrían ser más distintos, y aunque los dos tienen sentido del humor, hasta sus respectivos sentidos del humor son tan distintos como su poesía. Los poemas de Jerome Rothenberg tienen un aire, misterio­so y surrealista, son delicados, hondamente sugerentes y se quedan en la memoria. La evolución posterior de Rothenberg, sin embargo, lo ha alejado de esta primera época, influyendo en él sus investigaciones etnológicas por las cuales se ha converti­do en traductor y compilador de poesías indígenas y, en colaboración con Charles Doria, en coeditor y traductor de poemas cosmogónicos de diversas tradiciones. Lew Welch es un ilustre desconocido. El poema que de él incluimos apareció en versión de Tomás Segovia en la Revista Mexicana de Literatura de enero-febrero de 1962, gracias a Denise Levertov, que influyó en la selección de nuevos poetas norteamerica­nos presentados en dicho número.

Lo incluyo en este libro porque me gusta mucho, porque es imposible encontrar en ninguna biblioteca ni librería obras de Lew Welch, y porque su nombre no aparece siquiera en ninguno de los diccionarios de escritores norteamericanos que haya podido consultar. Pienso, pues, que incluir su poema en esta colección es una


forma de rescatarlo del olvido total.

Algo parecido sucede con Tim Reynolds quien, a pesar de tener cuando menos seis libros publicados, algunos por Harcourt Brace, lectores entusiastas y una solidez intelectual poco común debida a su formación clásica y su conocimiento de la literatura inglesa y norteamericana, tampoco aparece ya en los diccionarios de escri­tores ni es conocido de los críticos norteamericanos con quienes he podido hablar recientemente. En el caso de Reynolds, a pesar de las alusiones cultas, el lector no necesita estar enterado de que está pensando en De rerum naturae, de Lucrecio, por ejemplo, cuando escribe "vienen para irse y se van para venir"; en "In Memoriam, el Che," es evidente la alusión a los mitos órficos y afines según los cuales el dios es despedazado, enterrado, y renace de la tierra cada primavera. Ronald Johnson tam­bién abunda en alusiones cultas (§¡'ie en su caso tampoco oscurecen al poema sino que lo enriquecen, que son, de hecho, su materia) intercalando, al estilo de Poundy Eliot, citas textuales cuyas fuentes da en el texto mismo. A pesar de este cultismo su poesía tiene un aspecto eufórico, extático y místico, de compenetración con la naturaleza, absolutamente ijinico. La experimentación visual que se aprecia ya en los poemas incluidos lo llevó más tarde hacia la poesía concreta. Diane Wakowski va más allá del surrealismo en un autoanálisis que bucea en el subconciente con resultados sorprendentes. Si bien no figura entre los grandes nombres que se manejan oficial­mente, o sea en las revistas en que escriben los críticos famosos o en los cursos de las universidades influyentes, que suelen padecer del mismo tipo de ceguera selectiva en todas las épocas y en todos los países, Wakoski tiene una amplia obra y una reputa­ción muy alta entre sus lectores. Ron Loewinsohn es el poeta de quien menos datos tengo (con excepción de Lew Welch, de quien no tengo ninguno) A pesar de lo poco conocida que es su poesía me parece excelente, de una sutileza analítica e intím'ista y un poder de visualización que le da un carácter enteramente personal que no depen­de de piruetas verbales o estilísticas de ningún tipo. Quincy Troupe que, por cierto, es negro, tiene un ritmo verbal e imaginativo casi mágico que recuerda poderosamen­te a Dylan Thomas (a quien sólo leyó después de que le señalaron el parecido), pero cuyo mundo ha perdido la inocencia del que canta el poeta gales.

Aclaré desde un principio que ésta no es una antología en la que pretenda incluir a todos los mejores poetas norteamericanos de los últimos treinta años. Semejante antología podría no ser mucho más amplia que esta, pero supondría años de trabajo intensivo, viajes de investigación a bibliotecas y librerías especializadas, etc., etc., tarea que, francamente, ni puedo emprender ni me tienta mucho que digamos. Sin embargo, quiero aclarar que todos los poetas incluidos entrarían en dicha antología si yo la hiciera; todos me parecen extraordinarios y no quiero dejar de rendirles el homenaje de decirlo, y de invitar al lector a leer aunque sea esta brevísima selección de su poesía.

Isabel Fraire D. F., abril de 1981

 

Silvia plath

 

 

LA LUNA Y EL TEJO

Esta es la luz de la mente, fría y planetaria.

Los árboles de la mente son negros. La luz es azul.

Los pastos depositan sus penas a mis pies como si yo fuera Dios,

Picándome los tobillos mientras murmuran su humildad.

Humeantes, espirituosos vapores habitan este sitio

Separado de mi casa por una hilera de lápidas.

Simplemente no veo a qué lugar se puede llegar.

La luna no es una puerta. Es, por derecho propio, una cara, Pálida y desquiciada de dolor.

Arrastra tras sí al mar como un oscuro crimen; está quieta, La boca fija en una O de desesperación. Yo vivo aquí. Dos veces cada domingo, las campanas sobresaltan al cielo-Ocho grandes lenguas que afirman la Resurrección. Al final sobriamente percuten entonando sus nombres.

El tejo apunta hacia arriba. Tiene una forma gótica. Los ojos se deslizan hacia arriba y se encuentran a la luna. La luna es mi madre. No es dulce como María. Sus ropajes azules sueltan murciélagos y lechuzas. Cómo me gustaría creer en la ternura—

El rostro de la efigie, enternecido por el resplandor de las velas, Inclinando, hacia mí en especial, sus ojos suaves.

He caído muy lejos. Florecen nubes

Místicas y azules sobre el rostro de las estrellas.

Dentro de la iglesia, los santos estarán azules, Flotando en delicados pies sobre las frías bancas. Sus manos y rostros tiesos de santidad.

De esto la luna no ve nada. Ella es calva y salvaje. Y el mensaje del tejo es negrura— negrura y silencio.

CANCIÓN MATINAL

El amor te puso en marcha como un gordo reloj de oro.

La partera te dio una palmada en las plantas de los pies, y tu grito

Tomó su lugar entre los elementos.

Nuestras voces hacen eco, multiplicando de tamaño tu llegada. Nueva estatua

En un museo recorrido por chiflones de aire, tu desamparada desnudez

Le hace sombra a nuestra seguridad. Estamos de pie alrededor sin expresión

[como paredes.

Claro que no soy tu madre

Como no lo es la nube que destila un espejo que refleja su propia lenta obnubilación A manos del viento.

Toda la noche tu aliento suave como ala de polilla

Parpadea entre planas rosas color de rosa. Me despierto a escuchar:

Un lejano mar se agita en mi oído.

Un grito, y me levanto tropezando de la cama, pesada como vaca y floral En mi camisón Victoriano.

Tu boca se abre limpiamente como la de un gato. El cuadrado de la ventana

Se vuelve blanco y se traga sus estrellas aburridas. Y ahora ensayas

Tu puñado de notas;

Las claras vocales se elevan como globos.

 

 

 

 

 

 

 

LESBOS

¡Ferocidad en la cocina! Las papas silban,

Todo es como en una casa de película, sin ventanas,

La luz fluorescente se prende y apaga como las punzadas de una terrible jaqueca, Frivolas tiras de papel hacen las veces de puertas-Telones para un foro, coquetos olanes de viuda.

Y  yo, querida, soy una mitómana,

Y  mi hija, mírala, boca abajo en el suelo,

Pequeño títere desvencijado, pataleando en su intento por desaparecer—

¡Por Dios! Es una esquizofrénica, Su cara roja y blanca, una imagen del pánico, Sacaste a sus gatitos por la ventana y los pusiste En una especie de pozo de cemento

En donde defecan y vomitan y lloran y ella no los puede oír. Dices que no la aguantas, Es una maldita mujer.

Tú, que has fundido tus bulbos como un mal radio Dejándolos limpios de voces y de historia, del ruido Lleno de interferencias de lo nuevo. Tú dices que debería ahogar a los gatitos. ¡Apestan! Dices que debería ahogar a mi hija.

Se cortará el pescuezo a los diez años si está loca a los dos.

El bebé sonríe, molusco gordo,

Desde los rombos pulidos del linóleo anaranjado.

Te lo podrías comer a besos. Es un varoncito.

Dices que tu marido no te sirve para nada.

Su gorda mamá judía monta guardia sobre su dulce sexo como si fuera una perla. Tú tienes un bebé, yo tengo dos.

Yo debería sentarme en una roca, cerca de Comwall, peinando mi cabello. Debería usar pantalones de piel de tigre, debería tener un amante. Deberíamos encontrarnos en otra vida, deberíamos encontrarnos en el aire, Yo y tú.

Entretanto hay una peste a aceite rancio y caca de bebé.

Yo estoy aturdida y siento mi cuerpo pesado por la última pastilla que tomé para

[ dormir.

En el smog de la cocina, el smog del infierno Flotan nuestras cabezas, dos antagonistas venenosos, Nuestros huesos, nuestro cabello. Te llamo Huérfana, eres una huérfana. Estás enferma. El sol te da úlceras, el viento te da tuberculosis. Alguna vez fuiste hermosa.

En Nueva York, en Hollywood, los hombres te decían: "¿Ya terminaste? ¡Vaya! Chiquita, eres algo especial." Actuabas, actuabas, actuabas porque te encantaba. El marido impotente sale huyendo avergonzado a buscar un café. Intento retenerlo, Viejo pararrayos,

Que desvía descargas, baños de ácido, cielos repletos, Baja a zancadas el monte empedrado de plástico.

Trolebús detenido. Las chispas son azules. Las chispas azules se derraman,


Rompiéndose como cuarzo en un millón de partículas. ¡Oh joya!   ¡Oh valiosa! Esa noche la luna

Arrastró su bolsa de sangre, como un animal Enfermo

Hacia arriba hasta pasar las luces de la bahía.

Y  luego se fue normalizando. Poniéndose dura y ajena y blanca.

El brillo escamoso de la arena me espantó.

Seguíamos cogiendo puñados de arena, acariciándola, Manipulándola como masa, cuerpo mulato, Granos de seda.

Un perro seguía a tu marido perruno. El se adelantó.

Ahora estoy callada, con el odio Hasta el cuello, Espeso, espeso. No hablo.

Estoy empacando las papas duras como si fueran ropa fina,

Estoy empacando los bebés,

Estoy empacando los garitos enfermos.

Oh copa de ácido,

Es amor lo que te llena. Tú sabes a quién odias.

El está abrazando su cadena allá abajo en la puerta Que da al mar,

Allí donde el mar empuja y entra, blanco y negro,

Y  luego chorrea hacia atrás.

Todos los días lo llenas de cosas del alma, como jarra. Estás tan absolutamente exhausta. Tu voz es como un arete,

Que aletea y chupa, murciélago aficionado a la sangre.

Ya está. Ya está.

Te asomas por la puerta,

Triste vieja malévola. "Todas las mujeres son unas putas. No me puedo comunicar."

Veo tu coqueto decorado

Cerrarse sobre ti como la mano de un bebé

O una anémona, esa novia

Marina, esa kleptómana.

Todavía estoy cruda.

Digo que quizás regrese.

Tú sabes para qué sirven las mentiras.

Ni en tu cielo Zen nos hemos de encontrar.

SOLICITANTE

En primer lugar, es usted el tipo de persona que nos interesa? Usa

Un ojo de vidrio, dentadura postiza, o una muleta,

Un soporte o un gancho,

Senos falsos o entrepierna de hule,

Puntadas que demuestren que algo falta? No. No? Entonces Como quiere que le demos algo? Deje de llorar. Abra su mano.

Vacía? Vacía. Aquí tenemos una mano. Para llenarla y dispuesta

A traer tazas y llevarse rodando dolores de cabeza

Y  hacer lo que se le ordene. Se casará con ella?

Se garantiza que

Le cerrará los ojos cuando llegue el fin

Y  disolución de la tristeza.

Con la sal hacemos nuevas cepas.

Me doy cuenta de que está completamente desnudo

Qué le parece este traje?

Negro y tieso, pero es su talla. Se casará con el?

Es impermeable, inastillable, a prueba De incendio y de bombas. Créame, lo enterrarán en él.

Ahora su cabeza; perdón, está vacía.

Tengo la solución para eso.

Ven acá, linda, sal de ese clóset.

Bueno, qué le parece?

Desnuda como papel para empezar

Pero en veinticinco años será de plata, En cincuenta de oro.

Una muñeca viviente, por dondequiera que la mire. Puede coser, puede cocinar, Puede hablar, hablar, hablar.


Funciona, no tiene ningún defecto de fabricación.

Usted tiene un agujero, ésta es una venda.

Usted tiene un ojo, ésta es una imagen.

Hijo mío, es su último recurso.

Se casará con esto, se casará con esto, se casará con


alien ginsberg


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


SUTRA DEL GIRASOL

Caminé por la orilla del muelle bananero de hojalata y me senté a la enorme sombra de una locomotora a ver ponerse el sol tras las colinas cubiertas de casas que parecían cajas y llorar.

Kerouac se sentó junto a mí en un roto poste oxidado, buenos compañeros, pensamos los mismos pensamientos del alma, lúgubres azulosos y ojitristes, rodeados de las nudosas raíces de árbol de maquinaria.

La grasosa agua del río reflejaba el cielo rojo, el sol se hundía

sobre las cumbres finales de San Francisco, no hay pescado en ese río, ni ermitaño en esos montes, sólo nosotros, de ojos enrojecidos, como viejos vagos malvivientes a la orilla del río, fatigados y llenos de mañas.

Mira el Girasol, me dijo, había una sombra muerta gris destacada

contra el cielo, tan grande como un hombre, sentada en alto,

en seco, encima de una pila de antiquísimo aserrín------

me acerqué a toda prisa, fascinado----- era mi primer girasol,

recuerdos de Blake,----- de mis visiones----- de Harlem.

Y de Infiernos en los ríos del Este norteamericano, puentes ruidosos,
Joe's Greasy Sandwiches, carriolas muertas, negras llantas lisas
olvidadas, el poema de orillas del río, condones y cacerolas,
cuchillos de acero, nada inoxidable, nada sin mancha, sólo
el frío húmedo malsano fango y los artefactos de bordes
agudos como navajas pasando hacia el pasado------

y el gris Girasol destacado contra la puesta del sol

quebradizo lúgubre y polvoroso por la mugre y el smog y el humo de
locomotoras viejas en su ojo------

corola de picos borrachos rotos turbios doblegados como una corona maltrecha, semillas caídas de su rostro, boca de aire asoleado muy pronto desdentada, rayos de sol perdidos en su vellosa cabeza como una telaraña seca de alambre,

hojas tiesamente erguidas como brazos en el tallo, gestos que parten de raíces de aserrín, trozos fragmentados de yeso caídos de ramas negras, mosca negra en la oreja,

Cosa vieja y golpeada, desacralizada, Oh mi girasol, Oh alma mía, cómo te amé!

todo ese ropaje de polvo, ese velo de piel ferroviaria oscurecida,

esa mejilla de smog, ese párpado de negra miseria, esa tiznada


mano o falo o protuberancia de algo-peor-que-basura

artificial---- industrial---- moderna— toda esa civilización que

manchaba tu loca corona de oro-----

y esos borrosos pensamientos de muerte y polvorientos ojos sin amor y cabos y marchitas raíces allá abajo, en la pila-matriz de arena y aserrín, dólares de hule, piel de maquinaria, las entrañas e intestinos del lloriqueante, tosiente, coche, las solitarias latas con sus oxidadas lenguas ay!^ qué más podría nombrar, las cenizas de algún cigarro fálico, conos de carretillas y lechosos senos de autos, exhaustos anos

de sillones y esfínteres de dínamos------- todo esto

enredado en tus raíces momificadas------ y tú allí erguido ante mí

en la puesta de sol, toda tu gloria en tu forma! Oh perfecta belleza de girasol! perfecta excelente hermosa existencia de girasol! dulce ojo natural para la nueva luna hip que despertó viva y excitada y ávida en la sombra de la puesta de sol salida de sol dorada brisa mensual! Cuántas moscas zumbaron alrededor de tí inocente de tu mugre mientras tú

maldecías los cielos del ferrocarril tu alma de flor Pobre muerta flor, cuándo olvidaste que eras una flor? Cuándo miraste tu piel y decidiste que eras una vieja sucia impotente locomotora? el fantasma de una locomotora? el fantasma y sombra de una antaño loca poderosa locomotora americana? Tú nunca fuiste una locomotora, Girasol, eras un girasol! Y tú, Locomotora, eres una locomotora, y no lo olvides! De modo que tomé el girasol grueso como esqueleto y lo planté a mi costado como un cetro,

y les grito mi sermón a mi alma, y al alma de Jack Kerouac, y a cualquiera que me escuche,

--- No somos nuestra piel de mugre, no somos nuestra locomotora

adusta temible lúgubre polvorosa sin imagen, somos todos hermosos girasoles dorados por dentro, benditos con nuestra propia semilla y dorados vellosos desnudos cuerpos de cumplimiento

que se convierten creciendo en negros formales girasoles en la puesta de sol, observados a escondidas por nuestros ojos bajo la sombra de la loca puesta de sol locomotora orilla del río San Francisco montañoso hojalata crepúsculo sentada visión.

SUPERMERCADO CALIFORNIANO

 

Qué cosas pienso de ti hoy en la noche, Walt Whitman, por haber caminado por callecitas laterales bajo los árboles doliéndome la cabeza y mirando la luna llena.

Hambriento y fatigado, en busca de imágenes, entré en el supermercado de frutas neón, ¡soñando en tus enumeraciones!

Qué duraznos y qué penumbras! Familias enteras de compras en medio de la noche! Pasillos llenos de maridos! Esposas entre los aguacates, bebés en los toma­tes! —y tú, García Lorca, ¿qué hacías entre las sandías?

 

Allí te vi, Walt Whitman, sin hijos, viejo solitario, escarbando entre las carnes del refrigerador y ojeando a los jóvenes dependientes.

Te oí preguntarles a cada uno: ¿Quién mató a las chuletas de puerco? ¿Cuánto cuestan los plátanos? ¿Eres tú mi Ángel?

Caminé detrás de ti merodeando entre brillantes pilas de latas, seguido en mi imaginación por el detective de la tienda.

Caminamos juntos por los pasillos en nuestra solitaria fantasía, saboreando las alcachofas, poseyendo cada congelada golosina, sin pasar jamás por el cajero.

¿Y ahora a dónde vamos, Walt Whitman? Las puertas de la tienda se cierran dentro de una hora. ¿En qué dirección apunta tu barba esta noche?

(Toco tu libro y sueño en nuesta odisea en el supermercado y me siento absurdo.)

¿Caminaremos toda la noche por calles solitarias? Los árboles añaden sombras a la sombra, se apagan las luces en las casas, ambos nos sentiremos solos.

Caminaremos lentamente soñando en la perdida América de amor junto a azules automóviles estacionados en sus entradas hasta nuestra silenciosa casa?

Ah, padre querido, barbagris, viejo solitario maestro de valor, ¿qué América tu­viste cuando Caronte dejó de remar su barca y tú te bajaste en la ribera humeante y te quedaste de pie mirando desaparecer el barco en las negras aguas del Leteo?

EL LEÓN DE VERDAD

Soyez muette pour moi, Idole contemplative... Llegué a casa y me encontré un león en la sala.

Salí corriendo a la escalera de incendios gritando ¡Un León!   ¡Un León! Dos secretarias se jalaron los cabellos y le dieron un cerrón a su ventana Yo regresé a toda prisa a mi casa de Paterson y me quedé dos días.

Le llamé por teléfono a mi viejo psicoanalista reichiano que me había suspendido la terapia por fumar marihuana "Sucedió" dije jadeando "hay un león en mi cuarto"

"Me temo que cualquier discusión que tuviéramos sería inútil", y colgó el teléfono.

Fui con mi antiguo novio y nos emborrachamos con su novia Lo besé y le anuncié con un destello de locura en el ojo que tenía un león Terminamos luchando en el suelo le mordí la ceja y me sacó a patadas Acabé masturbándome en su jeep que estaba estacionado en la calle y gimiendo "León".

Me encontré a Joe, mi amigo novelista y le rugí " ¡León! " Me miró interesado y me leyó su alta poesía espontánea ignu. La escuché en espera de leones pero todo lo que oí fue Elefante

Tiglón Hipogrifo Unicornio Hormigas Pero pense que deveras me entendía cuando cogimos en el baño de Ignaz Wisdom.

Sin embargo el día siguiente me mandó una hoja desde su retiro de la

Montaña Humeante "Te amo pequeño Bo-Bo con tus delicados leones dorados

Pero como no hay Yo y no hay Rejas por lo tanto el Zoológico de tu amado Padre no tiene León

Dijiste que tu madre estaba loca no esperes que yo produzca al Monstruo que te sirva de Esposo."

Confuso azorado y exaltado pensé en el león verdadero muerto de hambre

en su peste en Harlem Abrí la puerta, el cuarto estaba lleno del estallido de su ira Les rugía hambrientamente a las paredes de yeso pero nadie podía oírlo

a través de la ventana Mi ojo captó el borde del rojo edificio vecino de departamentos, de pie

en una quietud ensordecedora

Nos miramos largamente, su implacable ojo amarillo en el halo rojo de pelambre Me miró rojizo y lagrimeante pero dejó de rugir y enseñólos colmillos en saludo.

Volví la espalda y cociné broccoli para la cena en una estufa de hierro

herví agua y me di un baño caliente en la tina vieja que está debajo del fregadero.

No me devoró, pero lamenté que tuviera hambre en mi presencia.

La semana siguiente enflacó y languideció, alfombra enferma llena de huesos,

perdiendo pelo trigueño enrojeciendo su iracundo ojo mientras yacía enorme dolorido

peluda cabeza echada en las patas junto al librero hecho de huacales lleno de delgados tomos de Platón, de Buda.

Yo sentado a su lado noche tras noche desviando mis ojos de su rostro hambriento comido de polillas

dejé de comer yo mismo, él se debilitó más y rugía de noche

mientras yo tenía pesadillas Yo comido por un león en una librería de la Explanada Cósmica, yo

un león hambreado por el profesor Kandisky, muriendo

en un circo de leones de mala muerte,
Despertaba en las mañanas mirando al león quieto que se moría en el suelo______

--- " ¡Oh Terrible Presencia! " grité " ¡Cómeme o muere! "

Esa tarde se levantó---- caminó hasta la puerta apoyándose con una

pata en la pared para sostener su tembloroso cuerpo Dejó salir un crujido como para romper el alma del techo sin fondo

de sus fauces

tronando desde mi piso hasta el cielo más pesado que un volcán

en la noche de México Empujó la puerta abriéndola y dijo en voz de grava "Esta vez no,

querido— pero regresaré."

 

León que come mi mente ya por una década en que conozco sólo tu hambre Y no el perfecto goce de tu satisfacción ¡Oh rugido del Universo!

¿cómo, por qué, he sido escogido? En esta vida he oído tu promesa estoy listo para morir he servido A tu hambrienta y antigua Presencia. ¡Oh Señor espero en mi cuarto

haz de mí lo que quieras!


lawrence ferñnghetti

 

 

ROPA INTERIOR

Anoche casi no pude dormir

pensando en la ropa interior

Alguna vez te has detenido a considerar

a la ropa interior en abstracto

Cuando deveras te pones a pensarlo

surgen problemas tremendos

La ropa interior es algo

con lo que todos tenemos que tratar

Todos usan

algún tipo de ropa interior Hasta los indios usan ropa interior Hasta los cubanos usan ropa interior

El Papa usa ropa interior o eso espero Los negros usan ropa interior El gobernador de Luisiana usa ropa interior Lo vi en televisión

Debe-haber tenido ropa interior muy ajustada Porque se retorcía mucho

La ropa interior deveras te puede poner en aprietos

Los negros con frecuencia

usan ropa interior blanca

lo cual puede causar problemas

Has visto los anuncios de ropa interior

para hombres y para mujeres

tan parecidos pero tan distintos

La ropa interior femenina sostiene en alto

La ropa interior masculina doblega y levanta

La ropa interior es algo

que los hombres y mujeres tienen en común

La ropa interior es lo único que nos separa

Has visto las láminas a tres tintas

con un círculo en la ingle

para mostrar las zonas extra-resistentes

y la flexibilidad en tres sentidos

que permite plena libertad de movimiento? No te engañes

Todo se basa en el sistema bipartidista que no permite gran libertad de elección Como están las cosas

los Estados Unidos luchan y se esfuerzan a través de la noche en su Ropa interior

Al final la Ropa Interior lo controla todo

Como un ejemplo toma los corsés

En realidad son formas fascistas

de gobierno subterráneo

que hacen creer a la gente algo

mas no la verdad

diciéndote lo que puedes o no puedes hacer Alguna vez trataste de darle la vuelta a un corsé? Tal vez la Acción No-Violenta sea en realidad la única respuesta Usaría corsé Ghandi? Usaría corsé Lady Macbeth?

Fue por eso que Macbeth asesinó al sueño?

Y  esa mancha que estaba siempre restregando-----

¿Estaba en realidad en su ropa interior?

Las señoras anglosajonas modernas deben tener complejos de culpa enormes siempre están lavando y lavando y lavando

Fuera maldita mancha---- talle no empape------

La Ropa interior manchada es muy sospechosa

La Ropa interior boluda muy escandalosa

La Ropa interior tendida al viento una gran bandera libertaria

Alguien se ha escapado de su Ropa interior

A la mejor anda por ahí desnudo

Socorro! Pero no se preocupen Todos siguen trabados en su ropa interior No habrá una verdadera revolución

Y  la poesía sigue siendo la ropa interior del alma

Y  la ropa interior sigue cubriendo una multitud de fallas en sentido geológico  

extrañas rocas sedimentarias, inescrutables grietas!

Y  eso es sólo el principio

No dicen que sigue viviendo el cuerpo después de la muerte

y sigue todavía necesitando su ropa interior o hasta crece y la ropa interior le queda chica


que algunos órganos alcanzan su plena madurez sólo después de que la cabeza deja de retenerlos? Si yo fuera tú pondría a un lado un par extra grande de ropa interior de invierno No salgas desnudo en esa buena noche

Y  entretanto

mantente en calma y calientito y seco

No hay por qué angustiarse prematuramente

"por la Nada"

Avanza con dignidad

mano en el chaleco

No te pongas emotivo

Y  la muerte no dominará Hay mucho tiempo querido

No somos acaso todavía jóvenes y fáciles No grites

 

 

 

 

 

(De UN CONEY ISLAND DE LA MENTE)

En las escenas mejores de Goya parece que vemos a los seres humanos en el momento exacto en que

alcanzaron por primera vez el título de

"doliente humanidad"

Se retuercen sobre la página

en una verdadera crisis rabiosa de sufrimiento

Apilados

gimientes

con bebés y bayonetas

bajo cielos de cemento en un paisaje abstracto de árboles desolados estatuas rotas picos y alas de murciélago

resbalosos patíbulos cadáveres y gallos carnívoros y todos los finales y rugientes monstruos de la

"imaginación del desastre"

son tan sangrientamente reales!

es como si deveras existieran todavía

Y así es

 

 

Sólo que el paisaje ha cambiado

 

Siguen a lo largo de los caminos

acosados por legionarios

molinos falsos y dementes gallos Son los mismos seres humanos

sólo que más lejos de su casa en vías rápidas de cincuenta carriles de ancho en un continente de concreto

salpicado de anuncios hipócritamente que ilustran imágenes imbéciles de la felicidad

En escena se ven menos carretas de condenados a muerte pero más ciudadanos tullidos

en automóviles pintados tienen placas extrañas y motores

que devoran a América


jerome rothenberg

 

 

 

LA NOCHE EN QUE LA LUNA ERA UNA ARANA

La noche en que la luna era una araña

corrimos.

Nadie se quedó.

El cielo se volvió tan negro como tus ojos.

Empezaba a llover.

Velas en el aire

se soltaron.

Velas rojas.

Te reiste.

La luna era una araña. Un listón de sangre bajaba del cielo

al techo de nuestra casa.

Rojo y negro.

Tratábamos de cantar.

Hacía frío.

En la red del cielo

donde colgaban los huesos

vi

algo que pensé que era tu cara. El raspar de ruedas sobre roca en la oscuridad de la luna. Comienza:

La noche en que los soldados pasaron rodando

me levanté de nuestra cama,

las manos atadas detrás de la espalda,

y miré.

Intentabas soñar.

Un carámbano de hilo se rompió del cielo y penetró mi corazón. La luna era una araña.

TRES VECES TOCO LA APARICIÓN Muerte

Muerte en la mañana.

El ojo del gallo es

Blanco, y las colinas blancas.

En el blanco horno, blandamente,

caen las cenizas como nieve. Muerte.

Muerte en el día

En tu cabellera flotan islas

de sombra. Cuando te veo

sonreír, comprendo

que el camino de la tumba es un silencio lleno de tu sombra.

Muerte.

Muerte en la noche.

Algo roza contra mi brazo,

algún buho.

Tristeza de granito.

Caballos negros atraviesan galopando mi corazón en la lluvia.

 

 

 

 

 

EL LAMENTO DEL GUARDAGUJAS La he enterrado bajo una piedra

Las águilas pasan volando sobre nuestra casa con paraguas La he enterrado solemnemente Repitiendo las palabras que ella conocía:

Y las sillas se han quedado junto a mí Los trenes han sido fieles en la muerte


Los trenes han sido fieles

Los cobradores que regaban nuestras plantas llegaron a visitarnos: Saludando con sus pálidas cabezas de Buster Keaton Los garroteros han tocado despedidas en sus violoncelos Han tributado sus últimos adioses

Y  las sillas siguieron a mi lado

Las sillas han sido fieles

Los sillones con sus brazos llenos de alambres me eran más queridos

que mis amigos Jamás los olvidaré

Ellos y las águilas nos amaron (como antes sólo nuestras plantéis)

Venían cada vez que los llamaba

Lloraban oscuras lágrimas de estopa

y siguieron a mi lado

La he enterrado bajo un bosque

Los cobradores que caminaron junto a su ataúd estaban allí Estaban allí las bancas con termos blancos volteando sus sábanas Con ardientes ojos negros las teclas del telégrafo llamaron al viento Ahora duermen a sus pies

Y  los garroteros tocan despedidas

Hemos pagado nuestros adioses con sus plantas

Allí donde se alzaban las formas grises los pasajeros suben por rampas toda la noche

Arrojando a la fosa sus puñados de tierra y pesadillas

Corriendo hasta la orilla de la noche a donde nadie los seguirá

Más allá de lagos de azul oscuridad en donde los hornos bufan como toros

Y  yo me quedo sentado junto a las trescientas sillas de mis sueños Siguieron junto a mí

Jamás las olvidaré

Y  los trenes han sido fieles en la muerte.

lew welch

 

 

POEMA DE CHICAGO

Viví aquí casi cinco años antes de que pudiera

enfrentarme al día del medio oeste con nada parecido a la Dignidad. Es un lugar que permite

comprender por qué la Biblia es como es: Aquí no puede vivir gente que tenga orgullo.

La tierra es demasiado plana, fea, grande, adusta;

hunde a martillazos a los hombres más abajo de la humildad. Se encorvan a los treinta y cinco huyendo quizá del golpe

del terrible, pesado cielo. En una tierra como ésta No puede haber otro dios que Yaveh.

En las fábricas y refinerías del lado sur Chicago

quema su gas natural en llamaradas Que saltan verticalmente de chimeneas de treinta metros de alto.

La pestilencia se le clava a uno en los ojos. Todo el cielo un verde y amarillo telón de fondo para el esqueleto

de acero de una ciudad bombardeada.

¿Recuerdas las películas que nos pasaban en la escuela?

¿Los hombres protegidos con máscaras que demostraban su fuerza En una lluvia de chispas de acero? La pantalla oscura resquebrajada

por la luz y la puerta del horno abriéndose con una Explosión naranja como una puesta de sol? o una naranja? La filmó algún marica, emocionado como una chiquilla, o un Nazi

que deseaba que hubiera gente Detrás de esa puerta (de allí su remota belleza) pero Sievers,

cuyo viejo pasó allí casi toda su vida, Recuerda a un negro de camiseta roja orinando en la arena negra. Pasaron cinco años antes de que pudiera darme el lujo de reconocer

la ferocidad. Los amigos me ayudaron. Luego le metí Amor a mi casa. Finalmente encontré unos lagos tranquilos

y una granja en donde me dejaban cazar faisanes.

De pie una noche en el barco miré alisarse el lago por completo. Más pequeños que gotas de lluvias se veían, a 30 metros,

Aquí y allá, los círculos que formaban en el agua los peces al comer—

--- y el pargo que se pescó esa tarde

Alzado de su lago norteño como una joya tropical en su oreja

el oro de la panza tan brillante que jurarías que Tenía una luz adentro... desvaneciéndose el color con la vida

quedó un pequeño pescado verde...

Tomado todo en cuenta, es un planeta amable y poco exigente,

aún aquí. Mucho más amable Aquí que en otra docena de sitios. Lo malo es siempre

y solamente la construcción que levantamos encima. A nadie más se le puede echar la culpa. Esa no tiene compostura

ni hay forma de borrarla. De nada sirve apelar A algún dios tronante inventado torpemente

que medita taciturno y rencoroso en su inconcebible peña... Esa es nuestra. Hasta la última bisagra

depende de nosotros para su existencia Única y enteramente de nuestra tolerancia.

De regreso en el carro vi surgir a Chicago de sus gases y

supe otra vez que nunca Habrá hombre capaz de enfrentarse a esta despiadada monstruosidad

sin paralelo.

Resopla a la orilla de su Gran Lago como un ciego

rinoceronte rojo. Nos está atropellando.

No tiene compostura. No hay forma de borrarla.

No se tú qué vas a hacer, Pero sí lo que voy a hacer yo. Me voy a ir. Le voy a dar

la espalda. Tal vez Una pequeña parte suya morirá si no estoy aquí

alimentándola.

tim reynolds

 

5 Epodon: en re pública

Os colgarán por el cuello, pero no

hasta que estéis muertos: os bajarán todavía vivos; y luego os arrancarán

las entrañas y las quemarán ante vuestros ojos; entonces os cortarán

la cabeza y dividirán vuestro cuerpo cada uno en cuatro partes

y estas quedarán a la disposición del Rey. Y Dios

tenga piedad de vuestras almas. Por Orden de la Corte. Mira, no hay manera

de matar a un hombre por la cual no lo hayan matado por orden de la corte: lapidación,

muerte por agua, decapitación, la pena fuerte y dura, fusilamiento, arrojarlo

desde un lugar alto, hambre, estrangulación, incineración, electrocución,

inoculación de enfermedades, envenenamiento, explosión, ser devorado por animales,

ninguna. La semana pasada en San Antonio cinco policías mataron a un negro a patadas.

Y siguen en sus rutas.

 

 

A través de un reflector de 12 pulgadas datos se codean con intuiciones, visión con visión: la luna es una cosa muerta.

No hay ningún cambio más allá

de esa esfera de la vagabunda. Su semejanza a un cultivo de células bajo el microscopio es un engaño, su cerúlea fluorescencia

 

el nácar peculiar de las cosas ahogadas. Si ver es no creer no hay: hombre, cuervo, queso, mujer, ni conejo en la luna.


Saliendo de la universidad camino a casa del otro lado de los rieles; sombra grabada junto a mí la luna reafirma

su repelente fascinación, atrae de nuevo urgiendo siempre: desmorónense los rompeolas; húndase la mente en mis suaves frías

mareas... diosa arrancada del mundo como Eva del costado de Adán, soy aún tú, tus nacimientos y encuentros fabulosa Artemisa.

 

 

 

 

 

 

In memoriam: El Che

Me dijeron que estabas durmiendo en las calles, en Reno o

en alguna parte, bebiendo

yodo, o lo que beban los borrachos

Forsan et haec olim meminisse iuvabit

escribiste en un libro

que me regalaste

en una librería de Filmore hace

diez años (pero lo perdí)

Me dijiste (riendo) que quería decir: Algún día

nos acordaremos de toda esta mierda para carcajearnos

Quieta bahía, retraída, olas rompen

espaldas contra la isla y caen

entre resaca, rocas, lugar de ninfas, puedes ver

tu cara en la oscuridad quietud, alzándose, cayendo

Esa calma acunada por rocas después de la violencia, Bill, Bill Husk, la has encontrado?


Finales

de octubre y el dios

ha muerto de nuevo, raíz

hoja y

mazorca de nuestra resurrección y nosotros

agonizamos de nuevo con el dios cuyos dones son agonía y esperanza

al llegar marzo

danzaremos tu ascenso como aullamos ahora tu caída en el centro helado de enero

recordaremos

quién está bajo nuestras botas


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

As-tu des yeux pour Avril? J'en ai, dije. Elle a des yeux pour toi.

Y tenía. Tenía. Dios me hizo reir de tal manera que los que me oían reían conmigo.


(Como radiolas. O como

la décima avenida, la mañana, los

pájaros! Nervios

cantando! la ciudad! )

En donde no hay en estación ni fuera

de estación, no, sino desde abajo del nivel que alcanzan las heladas esa hemorragia,

banquete de langostas

en las rocas calientes de Gloucester.

Es por eso que ríes, es

primavera, amor, tienes ojos.

 

 

 

 

 

 

A SU MONO PARSIFAL, MUCHO TIEMPO DESPUÉS

para R S

Ahora entiendo lo que entonces te pasó. Traicionado

por sangre y músculos, descubriendo que hasta tus instintos

eran inoperantes, letales, prohibidos o no venían al caso,

te volviste medio loco, como cuando la artillería de retaguardia,

mal informada, dispara sobre las tropas del frente; te volviste

medio humano. Aunque el collar de perro

que ceñía tus riñones había labrado Un surco calvo

y con tu cola manejabas la cadena con destreza

como la cola de su largo vestido una gran dama, el injerto no prendió; no eras suficientemente humano. Ahora tengo una esposa, un hijo y dos ratas blancas que se llaman Argorótox y Esminteo

(los habrías mordido a todos, Parsifal) pero aún te extraño, recordando tu cara de viejito y las suaves palmas negras de tus manos,

como las de un recién nacido, con uñas diminutas; recordando

cómo aullaste, libre al fin, sobre la cerca, emitiendo sonidos ininteligibles e histéricos en el terror y confusión de no tener cadena, no alejándote mucho pero negándote a regresar— por amor ni por plátanos.

 

 

LA ESCALA DE BEAUFORT

 

para Jessica

está pasada de moda, no indica con precisión

la velocidad del viento, y por lo tanto se encuentra

solamente en textos antiguos de navegación.

Conserva, sin embargo, un significado primario:

es útil para medir climas cardíacos.

Gasifica la CALMA como la tarde larga

ensimismada en que los gorriones

chirrean como viejas ruedas de carreta y "el humo

asciende vertical"; "el humo flota a la deriva" en un AIRE LIGERO.

En una BRISA LIGERA

"las hojas se agitan". Una BRISA SUAVE

pone "en movimiento... hojas y las extremidades de las ramas".

En una BRISA MODERADA "vuela el polvo; y el papel;

se mueven las pequeñas ramas". Luego; en una BRISA FRESCA, "se mecen

los árboles chicos", notamos "pequeñas olas en el agua".

En una GRAN BRISA

"se mueven las ramas grandes; los paraguas son arrebatados".

"Los árboles enteros se mueven; es difícil caminar" en un VIENTO FUERTE.

En un VENTARRÓN "se rompen las extremidades de las ramas". Después siguen

el VENTARRÓN FUERTE ("se lleva tejas sueltas y chimeneas"),

el TEMPORAL ("puede arrancar árboles"), la TORMENTA

("los daños son extensos") y por fin el HURACÁN,

en que "todo puede ser destruido".

Cuando ya nada queda, el corazón marinero abollado y con los mástiles desnudos puede encontrar en el ojo de los vientos en lucha, el centro de las aguas, la CALMA.


vienen para irse y se van para venir

como de la lluvia surgen brillantes

cosechas y negras ramas verdes

y ciudades florecen con niños

y vacas cansadas ofrecen gordas ubres

y becerros con temblorosas patas

borrachos de leche atraviesan

el pasto con mente alucinada

se nace de lo caduco

nada de otra manera nace

nada muere nunca sólo

tú tú tú tú


ronaldjohnson

 

 

AZUL-VERDE, VERDE-GRIS, VERDE-MANZANA, VERDE ESMERALDA

 

'Cavad aquí para encontrar

las piedras, adentro de las cuales crece

el jade.'

Al salir el sol o al ponerse, se pueden ver

sus 'delicados humos", ondulantes emanaciones, saliendo de la roca.

A causa de estas frías y húmedas exhalaciones de ocultos
jades----

solidificaciones de agua, o vegetales, en el corazón

de otra piedra----

las hierba^ arriba crecen altas, de un verde más brillante.

Se encontraron objetos de muchos

tonos de jade, revueltos con huesos blanqueados

y cinabrio carmesí

con el cual se había pintado el cuerpo:

una máscara de mosaico de jade

con ojos de concha y obsidiana, una diadema

de jade y tubos de jade para

el cabello, un collar de innumerables sartas de

cuentas de jade en forma de flores de calabaza,

brazaletes y anillos y hebillas de jade, y las delicadas corolas

de las orejeras----

¡Tapad nuestras orejas con hojas!

Somos los que custodian los brotes nuevos, verdes sobre la tierra en que yacemos hasta que el disco de plata de la luna resuene en la noche y el disco de oro del sol resuene en el día.


 

DESDOBLAMIENTOS

Esta es la pradera boyante, ola sin fondo de fuego fatuo/Sembrado crujiente de estrellas, enraizando hacia abajo, interminablemente,

mientras sus fuegos aspiran a lo alto, y sus grillos interestelares laten:

¡Hacia afuera!   ¡Luz!   ¡Hacia adentro!   ¡Oscuridad!

en donde una vez el mundo se sostuvo rodeado.

sobre una columna cilindrica, por una corteza esférica

que goteaba fuego       o

circular, sublunar, envuelto en una celestial, cristalina piel de cebolla.

*             * *

 

Loewenhock atravesó esas aguas, que, en invierno eran transparentes, pero "en medio

del verano se volvían blanquecinas y se llenaban de pequeñas nubes verdes".

Y descubrió en las aguas lentos animales ovalados

que se movían "diáfanos", "verdes y muy brillantes".

*              * *

 

Las altas hierbas espejeantes nos empaparon hasta la cintura

al caminar hacia el sol que salía, "orientados" rumbo al este

     nos conjuraban, doradas

intrusas, salidas de cúmulos de polen      

atraídos por el llamado de aromas penetrantes; una multitud de telas de araña y cadillos se adherían a nuestras piernas, suculentos caracoles tronaban bajo nuestros pies.

Había una opulencia de mosquitos y ratas almizcleras.

Eramos "Jardineros y Astrónomos" de ese mundo

—estruendo de lo que está cerca, suspiro

de lo que está muy lejos    

en donde abejas de praderas celulares zumbaban como un día de verano

oídos en la lejanía.

En donde cada hoja de cada olmo y cada sauce era eco de otro reino

 

mundo de ululantes buhos.

Y cada lupina azul era una montaña distante       

y había galaxia tras galaxia de perejil vacuno.

'Todo lo Natural visto a través de este Microscopio aparece adornado con toda la Elegancia y Belleza imaginables: Dorados y Bordados inimitables en las más peque­ñas semillas: en las partes de los animales, la Cabeza o el Ojo de una Mosca; Tan preciso Orden y Simetría en el marco de las más diminutas Criaturas, un Piojo o un Mosquito, que ningún hombre podría concebirlos si no los hubiera visto. En compa­ración las más curiosas Obras de Arte parecen toscas, como si las hubieran hecho con azadón o llana, tan grande es la diferencia entre la Habilidad de la Naturaleza y láK Imperfección del Arte.'

 

 

 

* * *


Janacek oía ardillas

que chillaban como su

clarinete, Y vio pájaros nocturnos que miraban fijamente las cuerdas de su piano.

Mosquitos salían de sus

maderas.

'Han descubierto que varios de los cuerpos

más sólidos no son sino

un inmenso enjambre de animales

'Focus': lugar del fuego.

a 326 pies de profundidad en el Atlas del Marruecos Francés

espeleólogos encontraron una pradera llena de

' ¿quién nos colocó con ojos entre un mundo microscópico y un mundo telescópico?'

 

 

 

 

 

 

Ivés, en su quinta Sinfonía,

escribió el contrapunto

intercalado

de

líneas ondulantes de montañas con

órbitas celestiales.

'Cuchicheos a

distancia,

correspondencia entre oscuridad y oscuridad.

Una profundidad llamando a otra.' 'Con-sidera': una reunión de

estrellas.

Herschel

vio 'miríadas de mundos brotando como pasto

en la noche'.


pasto blanco brillante.

 

Leonardo:

'en cuanto hay luz,

el aire se llena de ¿numerables imágenes

que el ojo atrae

como un imán.'

Thoreau apoyaba su oreja contra el tronco de los árboles

'trabajaban por dentro intensamente'.

Las aberturas irregulares que quedan

entre las hojas en movimiento

de los árboles admiten cada una una imagen redonda

del sol-sobre el suelo

centellea una multitud de discos

excepto

en el eclipse

cuando cada uno se convierte en un cuarto creciente.

Kepler: 'He tocado montañas.'


 


diane wakoski


no saben que bailo para sus espantadas

dulces

mujeres

que aún no despiertan.


 


OMBLIGUISTA

¿Será posible que estos movimientos que se mueven así mismos sean la sustancia de mi atractivo?

¿De dónde viene esta delgada seda verde que cubre mi cuerpo? Seguramente cualquier mujer que se pusiera semejante tela movería su cuerpo simplemente por sentir

el tacto de la tela en toda su piel. Y sin embargo la mayoría de las mujeres fruncen el ceño, o

ríen tiesamente. Tienen miedo, de alguna manera, de estas telas y

de estos movimientos. Los psicólogos dirían que, de alguna manera, tienen miedo

de sí mismas.

¿Tal vez teman el despertar de un deseo demasiado grande-------

que sus hombres jamás podrían satisfacer? De modo que se mantienen siempre abrochadas y atadas y maquilladas con la esperanza de que la armazón las mantendrá bastante tiesas

para no sentir toda la gama de la sensación

Con la esperanza de no tener que vivir ese insaciable deseo de ritmo y de contacto.

Si una víbora se deslizara por este piso la mayoría se desmayaría o encogería. Y sin embargo ese movimiento sería el suyo.

Ese suave deslizado movimiento las asusta-----

Despertando a parientes y ancestros en la punta de sus brazos

y los dedos de sus pies. De modo que mis pies descalzos y mis delgadas sedas verdes mis campanillas y címbalos dactilares

las ofenden---- espantan a sus cuerpos jóvenes-viejos.

Entretanto los hombres sonríen melindrosos y me
miran obscenamente----

contentos de tener vivencias a trasmano, ejercitarse. No se dan cuenta hasta qué punto los desprecio;

 

 

 

 

 

EL EDIPO INTERIOR

Ya nunca puedo caminar por la calle sin darme cuenta de mi propia muerte, dentro de mí,

la lenta percepción de la insignificancia que debo aceptar y que, finalmente, me negaré.

Hay alguna manera de aceptar la verdad, cara a cara

como nos enfrentamos a una estatua desnuda en el museo

sin el temor que sentimos cuando contemplamos nuestros propios cuerpos desnudos, plenos y tibios como agua de lago en verano? Podemos tocar los senos de piedra, el sexo mudo,

y comprender algo acerca de la vida

que la mirada curiosa clavada en nuestra propia carne

nos niega.

Es que tememos nuestras propias aguas

y los lirios que flotan en la profundidad, nacidos del fondo de grava?

No crecerán en agua sucia.

El orgullo es nuestro lodo. Hay alguna manera de vernos desde todos los ángulos y darnos cuenta de la insignificancia,

reconocer escultura mejor hecha-----

una mano tallada con tal fuerza que podría retener agua aunque el agua no pueda ser retenida?

¿Hay alguna manera de saber que nuestra piedra es adecuada

pero carece de importancia

y permitir a pesar de todo que nos examinen

y avalúen

sin resbalar de vuelta a las tibias aguas del lago?


El orgullo no deja que los lirios crezcan. El orgullo talla ciegos nuestros ojos.

Y  si cedemos al deseo de que nuestra estatua sea admirada, en un museo,

encarnación de las tibias, lisas aguas de la vida convertidas en piedra,

arruinaremos nuestras mentes tan completamente como si las atacaran

y destruyeran cinceles?

El orgullo talla nuestros ojos ciegos.

Nunca tendré valor para arrancarme los ojos

para que no me engañe mi suficiencia

cuando trato de juzgar.

Y  sin embargo,

puedo darme cuenta de que yo

como estatua,

estoy hecha de piedra,

mis ojos tallados con la oscuridad de ningún sol, y los lirios llameantes crecen sobre mi cuerpo rígido en ardiente protesta.

Todos los días camino por la calle y veo que no puedo ver.

Una muchacha está sentada en un cuarto irreal

peinando su cabello irreal.

El aleteo de los gansos

ha desprendido las ciruelas

haciéndolas caer de los árboles,

y el viento las ha congelado todas

para retener a la muchacha en el cuarto negro

peinando su irreal

cabello.

Una muchacha está sentada en un retrato con el fondo pintado de negro, se peina el cabello.

Es tan blanca que el viento ha roto las ciruelas

y dispersado los gansos.

El invierno ha llegado.

El ruido de las alas es tan fuerte que no oigo

nada

y tengo que mirar fijamente desde el retrato y seguir peinando mi irreal cabello negro.


 


RETRATO DE UNA MUCHACHA EN NEGRO Y BLANCO

Una muchacha está sentada en un cuarto negro. Es tan blanca

que las ciruelas se han caído de los árboles.

Helados vientos arrojan gansos

a su cabello.

El cuarto es negro,

pero los gansos vagan en él

irrumpiendo en su mente

y encerrando el cuarto

en su propio secreto negro.

No está sola, porque se oye el ruido

de cien alas,

y se percibe al pudrirse la fruta en la oscura tierra el olor del tiempo que pasa.

EL HOMBRE QUE PINTA MONTANAS Estás aislado

como el ermitaño chino. Piensas en la montaña nevada, miras tu mano con la taza de té y ves la imposible comparación.

Cómo te puede acercar una palabra-----

una pincelada tras otra: el Tao no le da a todo hombre la misma idea de montaña.

Tu pincelada, hábil, resbala convirtiéndose en montaña pero sabrá alguno lo que tú querías hacer con ella?

Estás aislado

como el ermitaño chino. Cada pincelada se vuelve más pequeña, más precisa: pero has abandonado toda esperanza de comunicación

y apenas hablas.

Montaña tras montaña

pueblan tu obra. Y dicen, "Ah, sí,

es el hombre que pinta montañas."

 

 

 

 

 

 

 

 

UN NIÑO, UNA AVISPA Y UN CHABACANO

Qué hay que no sepamos de la muerte que no puedan halar de nuestras bocas como una cinta blanca, que se alarga y alarga

más aUá de nuestros propios sentidos? Un pájaro que hala un gusano de la tierra. Ahí está adentro, acurrucado, solo en la oscuridad.

Mira, déjame hacerte un dibujito.

He dibujado a un niño.

Y  aquí está una avispa,

quizás un poco desproporcionada,

pero imagínate que si el niño es del tamaño de un niño, la avispa es del tamaño de una avispa.

Y  ahora, aquí está una flor. El niño corta la flor

que es, por cierto, una flor de chabacano.

Pero, como podrías sospecharlo,

la avispa está adentro de la flor.

Cuando el niño acerca su cara a la flor para olería

descubre la avispa.

Su boca se abre, y sus ojos se hacen grandes. Pero es demasiado tarde.

La avispa ha tomado la cinta blanca del miedo

de la boca del niño

y, zumbando fuertemente,

hala, estirándola, la cinta crece y crece,

la avispa comienza a volar alrededor enredándosela al niño la enreda y enreda hasta que el niño queda enteramente envuelto en cinta blanca de la cabeza a los pies,

atado y amordazado por la cinta blanca, como momia,

y la cinta se rompe en la boca constreñida.

Cuando la avispa que dibujamos

se aleja volando, hala de nuevo la punta de la cinta,

pero en lugar de enredarla más fuertemente,

comienza a halar en dirección opuesta,

haciendo girar al niño sin control

y mientras más se aleja volando la avispa

con la punta de la cinta,

más de prisa gira el niño, y más se desenrolla la cinta, hasta que al final queda libre,

y mira en medio de su vértigo desaparecer la cinta blanca con la avispa, más allá del árbol de chabacano.

No quiero decir que el niño quede más delgado

al perder tan largos trechos de cinta blanca

o dar a entender cuánta cinta blanca tiene adentro

--- quizás esté hecho de cinta blanca—<-

sino sólo dibujar a un niño, una avispa

y un chabacano en flor

demasiado hermosos

para admitir la idea de la muerte.

Detrás de sus máscaras

oculto mi propio miedo.


ron loewinsohn


a 40 pies de distancia. Al salir del arco

el camión cambia de velocidad y ella llega al nivel del paso superior, se detiene

un momento a mirarnos mientras nosotros pasamos mirándola, mirando su cabello café.


ENTRE VIADUCTOS: HOMENAJE A HENRY MOORE

 

El trébol del viaducto no está aislado sino que sirve

a los pueblos vecinos; a 75 pies de altura sobre la carretera US 101, un arco sutil

de concreto descansa en 3 pilares cuadrados colocados en fila

en el camellón de la carretera. Libran en sentido vertical 15 pies 8 pulgadas. Las rampas se bifurcan a cada extremo del paso superior

curvándose hacia abajo, pendiente 4°/o, en 4 semicírculos que encuentran

la carretera a su nivel, permitiendo un flujo continuo de tráfico hacia el norte

o hacia el sur desde Corte Madera o Tamalpais o desde el este, por la avenida Paraíso, o el

Puente de Richmond. Los carros que bajan por la 101 o suben hacia el norte desde el Puente Dorado

no necesitan detenerse, ni dar vuelta a la izquierda, a través del tráfico. Al sur del paso a desnivel, a cada lado

de la carretera, suben 2 escaleras espirales

construidas en torno a un monolito central de concreto, provistas de barandales, para facilitar el paso de peatones.

En el atardecer gris la muchacha

del abrigo rojo sube con la mano en el barandal la escalera para peatones. Asciende en

espiral a tiempo que nos acercamos en el camión y justo en el momento en que pasamos bajo

el paso a desnivel da vuelta al pilar gris y la vemos de nuevo: ojos cafés, brazos llenos de libros

dentro de su falda vemos sus piernas delgadas y fuertes. El camión toma

la curva, sube, y la muchacha se ve a través de ambos barandales

cabello castaño encima de un abrigo rojo

 

 

 

 

 

 

GENTIL LECTOR

para Larry Eigner

(por la ventana) (en la calle)

 

 

el chiquillo negro

en plena carrera, se aleja sobre el asfalto, pisando con sus tenis

las líneas dibujadas con gis
para los juegos----- corre sobre

ellas: estaba a 250 pies cuando comencé este poema y se aleja más

a cada palabra---- corre

sin mirar

a dónde; vuelve la cabeza, mirando sobre el hombro izquierdo y su mano izquierda

sube lentamente al extremo del brazo que sube

ante él hasta que la pelota que noi se movía en esa dirección al empezar el poema, la pelota está

en su guante, allí donde corre, y yo estoy allí, también, en su guante, y tú,

tú también, gentil lector, allí en su guante, y ni siquiera se detiene


 

 

 

EL MAR QUE NOS RODEA"

El mar que nos rodea. La lluvia

constante estas últimas semanas ha sido como un mar que nos rodea.

Como una forma del mar mismo, lamiendo continuamente nuestras costas.

Qué veríamos

en ella, si nos fuera

realmente familiar: oro, historias de ahogados,

hombres fatigados de la guerra, rumbo a casa

— qué alimento de mar oscuro como vino.

Pro teína. Pero estas semanas sólo ha sido

un medio en el cual nos movemos torpemente, lluvia tan constante que el aire se convierte

en agua, apenas respiramos.

(Aquella vez, pescando en el Yuba,

hundido en agua hasta la cintura, moviendo los pies

sobre el fondo rocoso, sentí la fuerza del agua que empujaba

en remolino, alrededor de mi cuerpo, jalando mi pantalón, traspasando mis zapatos. Allá abajo en el agua se movían las truchas

y el musgo del color de la roca.

 

Hoy noto una torpeza parecida

Afuera los árboles ascienden en el aire, las ramas lo penetran;

hunden raíces profundas; alzan copas a los cielos que llueven.

Paradigmas. A veces Paradigmas irónicos.

Oscuras llamas verdes nutridas por la luz gris y por la lluvia gris. Llamas.

Quizás sean sus sutiles movimientos, pero

como a las llamas, los rodea un espacio que sigue siendo árbol.

En la presión firme del Yuba

Sentí ese espacio alrededor de mí, a las truchas también las rodeaba ese espacio, que

ocupaban. Como ocupan su espacio estos árboles —

Ahora, caminando en el crepúsculo húmedo

y mirando los árboles húmedos, verdes, llameantes, rodeados por espacios

—y entre nosotros hay también espacios

llenos de gotas de agua que caen—

Pasó la muchacha, su cabello asequible en la luz

cayendo por sus hombros como el tuyo ahora, húmedo, y oscuro. Había entre nosotros

espacios en donde hubiéramos podido pensar Aquí, allí hay una gota de lluvia,

— y equivocarnos cada vez.

A veces dando un paso atrás entro en mí y no encuentro a nadie.

Esta lluvia, que me parece

una forma del mar, forma marina, con la cual lucho

para equivocarme cada vez. Eres tú: estoy aprendiendo eso, un espacio

entre nosotros, alrededor de mí como el mar, o la luz con la cual

no he luchado bastante, y por lo tanto no la he aprendido todavía.

Esta lluvia, esos árboles

han estado cerca mucho tiempo, se conocen se son familiares en todas sus formas,

todos sus cambios. Los árboles viven de la luz, y la lluvia

cae día y noche.

quincy troupe

 

 

 

CARTA DESDE RICHMOND COLLEGE, MATASELLOS: MANHATTAN

 

desde esta ventana panorámica

en lo alto del cielo arriba de staten island

la noche se prepara para dar el zarpazo a la vena yugular del día mientras desciende la oleada de pintura negra invadiendo el espacio de la blanca tela exprimiendo la vida del ciclo diurno

luces artificiales tiemblan/ondulan/danzan bailarín fuera de foco

bailando tap por la bahía atiborrada de lentos barcos

al tender el puente de verranzano su cadena

de estrellas/espejeantes baratijas

borroneados relámpagos de faros de automóvil

movimientos de trémulos oleajes

y desde aquí del otro lado de las aguas

del estuario la costa de brooklyn despierta a la vida en luces

amarillas que brillan

como ojos de pantera

los faros de los automóviles se apagan/parpadean

a lo largo de vías rápidas esculpidas en sangre y oro robado

mientras la bandera americana se estremece/se azota

colgada allá en la punta de la torre

del palacio de gobierno de staten island

a solas frente a helados

vientos

largas manos negras sobre la cara blanca del reloj luminoso de la torre se mueven metódicamente

mientras bajo el puente

tirante estirado movimiento luces

rojas laten como pulsaciones

de una bolsa para respiración artificial/sueños

surgen y caen contra la oscuridad colores sangre

ojos sanguinolientos en huida ojos afiebrados de incontables roedores impresionistas imágenes en remolino penetran oscuros ritmos

mientras allá abajo en el dique a donde llega la panga los automóviles se mueven como monstruosos escarabajos descendiendo largas rampas curvas

sus faros lenguas hacen las veces de ojos penetran/abren

la oscuridad con sus llaves de luz brillantes como huesos

reptan hacia arriba por el serpenteante pavimento de asfalto

mientras la gente avanza en lento

rápido agitado movimiento como en viejas

películas caseras mudas en negro y blanco arrastrando

tras ellos su día

anclado a cansados caídos hombros

ahora del otro lado de la bahía en dirección contraria hacia manhattan el ojo localiza a la verde oxidada francesa esculpida en piedra que enciende su antorcha en la bahía

mientras tras ella descolla manhattan gigante circo eléctrico de hirvientes luces

y ahora la noche cierra finalmente sus muros de misterio como drácula rebozándose en su negra ondulante capa mientras por todo staten island olores de cenas cosquillean narices tantálicamente

ahora en el momento en que parto el viento muere

la bandera cuelga flaccida por el asta

mientras manos negras sobre la cara blanca del reloj

giran dando las horas con tanta prisa como jessie owens

ganando los cien metros de las olimpíadas en la alemania nazi de 1936

y ahora pantera contra la oscuridad yo/ojo entro en la panga


me deslizo por el útero de su entrada como la carta que se desliza en un sobre

se desliza de vuelta en la noche marcada con el sello postal de manhattan

 

 

 

 

 

 

AFRO DISCOTECA/NUEVA YORK/1976

moda-del-afro negras pulidas de altos vuelos

tipo modelo morados relucientes labios

pestañas tan largas que barren los techos

la estilización es la esencia

de estos hombres y mujeres antracíticos

de manías y gestos predigeridos y empaquetados

sus medianoches profundamente enterradas bajo

blues fríos

moda-del-afro discoteca neoyorquina música melosa luces deslumbrantes

alas enjoyadas de serafines

dijes de piedras relucientes largas espejeantes

uñas como navajas

agudos ojos

viboreantes ritmos de cobra de cuerpos que se mueven dentro de sedas

flexibles tensos movimientos sugestivos

como tensiones eléctricas acrobáticas en cuerda floja alta

por encima de todo

vuelos de afro-discoteca

símbolos relucientes-parpadeantes computarizados

gente duplicada en xerox dividida en compartimentos

espejos resbalando a través de humo líquido

laviticus

ves allí ahora

colgando de la cuerda baja mujeres látex como carne congelada

en refrigeración profunda ahora sus sentimientos

donde esbeltos tenues frescos negros

luciendo trajes cortados

a la francesa/patillas

cuidadosamente delineadas/abrigos

que rozan casi el suelo/frondosas pieles

portafolios rellenos de tarjetas

de crédito dicen

"nena, no me

comprometo a nada pero

te acompaño a cas? "

aquí los olores de la tierra

no tienen sitio ni sentido

aquí no se oye lenguaje negro innovador

ni se da amor humano sino

elegancia irónica que no cree en sí misma

givenchy/chanel

número cinco/monsieur rochas

english leather

aquí se escucha el cuchicheo de cubitos de hielo

sin que recuerde nadie quién asesinó a fred hampton

arrebató

esa hermosa luz

 

 

 

 

 

 

ESTE CRUZAR RÍOS DE PALABRAS

para Pablo

 

a dónde nos llevará este cruzar

ríos de palabras ensangrentadas de sílabas combinadas al azar como matrimonios que un día se desmoronan

hemos llegado hasta aquí en el espacio

para saber nada del tiempo

de la encarcelante distancia recorrida

de los parias vagabundos de piel llena de costras no hemos preguntado casi nunca nada

de los espejos de nuestras propias fragmentadas imágenes que pasan junto a nosotros como lava ardiendo por las calles

en nuestros ojos rojos habita la sonrisa de guillotina del verdugo

una bomba de tiempo late en el lugar de nuestro corazón

nuestro cerebro un artículo que se compra como un dulce pegajoso

nuestra risa un reflejo de navaja

nuestro festejo el juba

del ritual repulsivo de My Lai

tan americano como los muertos días de Elvis Presley

y la garra azotada por el viento manchada de sangre cicatrizada

azul cobalto cuadriculada de estrellas                           

que son balas de plata

y rayada de huesos de caramelo rojo y blanco mitificado

no ocultará la historia linchada de cadáveres

ahorcados que giran lentamente

como el cuerpo de un negro

gritando a. través del aire tibio de magnolias

sobre el velo de novia manchado de lágrimas

soplado por la brisa que se agita

como pescado sacudiéndose convulsamente sobre la playa en un gesto de rendición

hemos llegado hasta aquí desde tan lejos en oscuridad guiados por resplandores de bombas

hablando de amor/de pasiones instantáneamente eclipsadas

para encontrar este cadáver de la libertad pendiente y ametrallado

por la sangre de un nombre bajo una simple palabra

(¿y qué sabemos nosotros que no hemos estado allí en verdad

de las raíces de estas llamas que arden en los cruces de ríos

de los huesos cruzados de nuestros nombres que conectan ríos

de sangre bellos como un solo fundente de coltrane? )

y en ocasiones vemos

fantasmas de celuloide de amantes que se arrastran de las cuencas vacías de crujientes esqueletos que se fingen cámaras y pantallas de televisión

ocasiones todavía en que estamos aquí de pie anclados en el silencio por el terror de nuestra propia voz y del rostro revelado en el espejo sucio que se estrella estrellando

los tristes rostros de nuestros niños arrastrando anclas de esta insaciable perdición y perversión de esta locura que sigue y sigue

 

 

 

 

 

LOS VIEJOS HABLAN DE LA MUERTE

para Leona Smith, mi abuela

los viejos hablan de la muerte ahora con frecuencia mi abuela habla de aquellos que ahora se han ido hacia el espíritu son ahora menos que huesos

hablan de las sombras que adornaron sus días embellecidos por sus alas de luz hablan de años de cadáveres de años de oscuridad de años

de relaciones enterradas

más profundamente que residuos de huesos

idos ya más allá de la forma

sonríen ahora desde las raíces crecidas hacia dentro de los principios de aquellos que nos han dejado para internarse por las cuencas vacías que dejaron los viejos en el sitio que ocuparon sus ojos para que entraran

yo ahora camino hacia atrás en este poema por los túneles que los viejos dejaron en sus ojos para que yo avanzara hacia atrás hacia donde los veo allí

a los que han ido más allá de la dureza más allá de la forma los veo allí

más oscuros que el punto de donde arrancaron las raices más ligeros que el sitio a donde van

con sus espíritus

más pesados que piedra sus recuerdos a veces más brillantes que el resplandor de un súbito relámpago (ojo, espacio)

pero crecerán verdes ramas de estas raíces más oscuras que el tiempo y más negras aún que cenizas de naciones dulces flores brotarán

enarbolando su ondulante lenguaje acariciante amoroso

en la sombra mañanera de lengua soleada el espíritu estará en todos nuestros ojos en todos nuestros yos

y ahora se regresan a

sombra en el momento en que trepando salgo de las cuencas

de estos ojos de viejos de estos

espíritus que cantan a lo largo de este poema

se han regresado ya con sus espíritus a fundirse

con lo verde

a entrar en las piedras a pegar sus invisibles rostros a la transmigración de la tierra clavando vientos cantando blues de guitarra voces que se escuchan a través de las costillas de estos días

idas a dónde los años corren

más oscuros que el punto de donde arrancan las raíces más verdes que lo que con ellas traen

los viejos hablan ahora de la muerte con frecuencia

mi abuela habla de aquellos que ahora se han ido hacia el espíritu son ahora menos que huesos

 

 

 

 

 

 

 

 

Pandora's Box

American poetry selected by Isabel Fraire


siizña plan

 

 

THE MOON AND THE YEW TREE

This is the light of the mind, cold and planetary.

The trees of the mind are black. The light is blue.

The grasses unload their griefs on my feet as if I were God,

Prickling my anides and murmuring of their humility.

Fumy, spiritous mists inhabit this place

Separated from my house by a row of headstones.

I simply cannot see where there is to get to.

The moon is no door. It is a face in its own right, White as a knuckle and terribly upset. It drags the sea after it like a dark crime; it is quiet With the O-gape of complete despair. I live here,

Twice on Sunday, the bells startle the sky------

Eight great tongues affirming the Resurrection. At the end, they soberly bong out their ñames.

The yew tree points up. It has a Gothic shape. The eyes lift after it and find the moon. The moon is my mother. She is not sweet like Mary. Her blue garments unloose smaíl bats and owls.

How I would like to believe in tenderness-------

The face of the effigy, gentled by candles, Bending, on me in particular, its mild eyes.

I have fallen a long way. Glouds are flowering

Blue and mystical over the face of the stars.

Inside the church, the saints will be all blue,

Floating on their delicate feet over the cold pews,

Their hands and faces stiff with holiness.

The moon sees nothing of this. She is bald and wild.

And the message of the yew tree is blackness------ blackness and silence.


 


MORNING SONG

Love set you going like a fat gold watch.

The midwife slapped your footsoles, and your bald cry

Took its place among the elements.

Our voices echo, magnifying your arrival. New statue.

In a drafty rauseum, your nakedness

Shadows our safety. We stand round blankly as walls.

I'm no more your mother

Than the cloud that distils a mirror to reflect its own slow Effacement at the wind's hand.

All night your moth-breath

Flickers among the fíat pink roses. I wake to listen: A far sea moves in my ear.

One cry, and I stumble from bed, cow-heavy and floral In my Victorian nightgown.

Your mouth opens clean as a cat's. The window square

Whitens and swallows its dull stars. And now you try

Your handful of notes;

The clear vowels rise like balloons.

 

 

 

 

 

 

LESBOS

Viciousness in the kitchen!

The potatoes hiss.

It is all Hollywood, windowless,

The fluorescent light wincing on and off like a terrible migraine,

Coy paper strips for doors-----

Stage curtains, a widow's frizz. And I, love, am a pathological liar,

And my child----- look at her, face down on the floor,

Little unstrung puppet, kicking to disappear------

Why she is schizophrenic,

Her face red and white, a panic,

You have stuck her kittens outside your window

In a sort of cement well

Where they crap and puke and cry and she can't hear. You say you can't stand her, The bastard's a girl.

You who have blown your tubes like a bad radio Clear of voices and history, the staticky Noise of the new.

You say I should drown the kittens. Their smell!

You say I should drown my girl.

She'll cut her throat at ten if she's mad at two.

The baby smiles, fat snail,

From the polished lozenges of orange linoleum.

You could eat him. He's a boy.

You say your husband is just no good to you.

His Jew-Mama guards his sweet sex like a pearl.

You have one baby, I have two.

I should sit on a rock off Cornwall and comb my hair. I should wear tiger pants, I should have an affair. We should meet in another life, we should meet in air, Me and you.

Meanwhile there's a stink of fat and baby crap.

I'm doped and thick from my last sleeping pill.

The smog of cooking, the smog of hell

Floats our heads, two venomous opposites,

Our bones, our hair.

I cali you Orphan, orphan. You are ill.

The sun gives you ulcers, the wind gives you T.B.

Once you were beautiful.

Ln New York, in Hollywood, the men said: "Through?

Gee baby, you are rare."

You acted, acted, acted for the thrill.

The impotent husband slumps out for a coffee.

I try to keep him in,

An oíd pole for the lightning,

The acid baths, the skyfuls off of you.

He lumps it down the plástic cobbled hill,

Flogged trolley. The sparks are blue.

The blue sparks spill,

Splitting like quartz into a million bits.

Ojewel! O valuable! That night the moon Dragged its blood bag, sick Animal

Up over the harbor lights. And then grew normal, Hard and apart and white.

The scale-sheen on the sand scared me to death. We kept picking up handfuls, loving it, Working it like dough, a mulatto body, The silk grits.

A dog picked up your doggy husband. He went on.

Now I am silent, hate Up to my neck, Thick, thick. I do not speak.

I am packing the hard potatoes like good clothes, I am packing the sick cats. I am packing the babies,

0 vase of acid,

It is love you are full of. You know who you hate.

He is hugging his ball and chain down by the gate

That opens to the sea

Where it drives in, white and black,

Then spews it back.

Every day you fill him with soul-stuff, like a pitcher.

You are so exhausted.

Your voice my ear ring

Flapping and sucking, blood-loving bat.

That is that. That is that.

You peer from the door,

Sad hag. "Every woman's a whore.

1 can't communicate."

I see your cute décor

Cióse on you like the fist of a baby

Or an anemone, that sea

Sweetheart, that Kleptomaniac.

I am still raw.

I say I may be back.

You know what lies are for.

Even in your Zen heaven we shan't meet.

THE APPLICANT

First, are you our sort of a person? Do you wear

A glass eye, false teeth or a crutch,

A brace or a hook,

Rubber breasts or a rubber crotch,

Stitches to show something's missing? No, no? Then

How can we give you a thing?

Stop crying.

Open your hand.

Empty? Empty. Here is a hand

To fill it and willing

To bring teacups and roll away headaches And do whatever you tell it. Will you marry it? It is guaranteed

To thumb shut your eyes at the end
And dissolve of sorrow.
We make new stock from the salt.
I notice you are stark naked.
How about this suit----

Black and stiff, but not a bad fit.

Will you marry it?

It is waterproof, shatterproof, proof

Against fire and bombs through the roof.

Believe me, they'll bury you in it.

Now your head, excuse me, is empty. I have the ticket for that.

Come here, sweetie, out of the closet. Well, what do you think of that? Naked as paper to start

But in twenty-five years she'11 be silver, In fifty, gold.

A living dolí, everywhere you look. It can sew, it can cook, It can talk, talk, talk.


It works, there is nothing wrong with You have a hole, it's a poultice. You have an eye, it's an image. My boy, it's your last resort. Will you marry it, marry it, marry it.


alien ginsberg

 

 

SUNFLOWER SUTRA

I walked on the banks of the tincan banana dock and sat down under the huge shade of a Southern Pacific locomotive to look at the sunset over the box house hills and cry.

Jack Kerouac sat beside me on a busted rusty iron pole, companión, we thought the same thoughts of the soul, bleak and blue and sadeyed, surrounded by the gnarled steel roots of trees of machinery.

The oily water on the river mirrored the red sky, sun sank on top of final Frisco peaks, no fish in that stream, no hermit in those mounts, just ourselves rheumy-eyed and hungover like oíd bums on the riverbank, tired and wily.

Look at the Sunflower, he said, there was a dead gray shadow against the sky, big as a man, sitting dry on top of a pile of ancient sawdust —

--- 1 rushed up enchanted----- it was my first sunflower, memories of Blake----------- my

visions---- Harlem

and Hells of the Eastern rivers, bridges clanking Joes Greasy Sandwiches, dead baby
carriages, black treadless tires forgotten and unretreaded, the poem of the
riverbank, condoms & pots, steel knives, nothing stainless, only the dank
muck and the razor sharp artifacts passing into the past------

and the gray Sunflower poised against the sunset, crackly bleak and dusty with the
smut and smog and smoke of olden locomotives in its eye-------

corolla of bleary spikes pushed down and broken like a battered crown, seeds fallen out of its face, soon-to-be-toothless mouth of sunny air, sunrays obliterated on its hairy head like a dried wire spiderweb,

leaves stuck out like arms out of the stem, gestures from the sawdust root, broke pieces of plaster fallen out of the black twigs, a dead fly in its ear,

Unholy battered oíd thing you were, my sunflower O my soul, I loved you then!

The grime was no man's grime but death and human locomotives,

all that dress of dust, that veil of darkened railroad skin, that smog of cheek, that
eyelid of black mis'ry, that sooty hand or phallus or protuberance of artifi-
cial worse-than-dirt — industrial--------- modern-------- all that civilization

spotting your crazy golden crown-------

and those blear thoughts of death and dusty loveless eyes and ends and withered roots below, in the home-pile of sand and sawdust, rubber dollar bilis, skin of machinery, the guts and innards of the weeping coughing car, the empty lonely tincans with their rusty tongues alack, what more could I ñame, the smoked ashes of some cock cigar, the cunts of wheelbarrows and the milky

brasts of cars, wornout asses out of chairs & sphincters of dynamos----------- all

these


entangled in your mummied roots--------- and you there standing before me in the

sunset, all your glory in your form! A perfect beauty of a sunflower! a perfect excellent lovely sunflower existence! a sweet natural eye to the new hip moon, woke up alive and excited grasping in the sunset shadow sunrise golden monthly breeze! How many flies buzzed round you mnocent ot your grime, while you cursed the

heavens of the railroad and your flower soul? Poor dead flower? when did you forget you were a flower? when did you look at your skin and decide you were an impotent dirty oíd locomotive? the specter and shade of a once powerful mad American locomotive? You were never no locomotive, Sunflower, you were a sunflower! And you Locomotive, you are a locomotive, forget me not! So I grabbed up the skeleton thick sunflower and stuck it at my

side like a scepter and deliver my sermón to my soul, and Jack's soul too, and anyone

who'll listen

--- We're not our skin of grime, we're not our dread bleak dusty imageless loco-
motive, we're all beautiful golden sunflowers inside, we're blessed by our
own seed & golden hairy naked accomplishment-bodies growing into mad
black formal sunflowers in the sunset, spied on by our eyes under the
shadow of the mad locomotive riverbank sunset Frisco hilly tincan evening
sitdown visión.

 

A SUPERMARKET IN CALIFORNIA

 

What thoughts I have of you tonight, Walt Whitman, for I walked down the sidestreets under the trees with a headache self-conscious looking at the full moon.

In my hungry fatigue, and shopping for images, I went into the neón fruit su-permarket, dreaming of your enumerations!

What peaches and what penumbras! Whole families shopping at night! Aisles full

of husbands! Wives in the avocados, babies in the tomatoes! -----------  and you, Garcia

Lorca, what were you doing down by the watermelons?

I saw you, Walt Whitman, childless, lonely oíd grubber, poking among the meats in the refrigerator and eyeing the grocery boys.

I heard you asking questions of each: Who killed the pork chops? What price bananas? Are you my Ángel?

I wandered in and out of the brilliant stacks of cans following you, and followed in my imagination by the store detective.

We strode down the open corridors together in our solitary fancy tasting arti-chokes, possessing every frozen delicacy, and never passing the cashier.

Where are we going, Walt Whitman? The doors cióse in an hour. Which way does your beard point tonight?

(I touch your book and dream of our odyssey in the supermarket and feel absurd.)

Will we walk all night through solitary streets? The trees add shade to shade, lights out in the houses, we'll both be lonely.

Will we stroll deaming of the lost America of love past blue automobiles in driveways, home to our silent cottage?

Ah, dear father, graybeard, lonely oíd courage-teacher, what America did you have when Charon quit poling his ferry and you got out on a smoking bank and stood watching the boat disappear on the black waters of Lethe?

THE LION FOR REAL

'Soyez muette pour moi, Idole contemplative...'

 

I carne home and found a lion in my living room

Rushed out on the fire-escape screaming Lion ¡Lion!

Two stenographers pulled their brunette hair and banged the window shut

I hurried home to Paterson and stayed two days.

 

Called up my oíd Reichian analyst

who'd kicked me out of therapy for smoking marijuana

'It's happened' Ipanted "There's a Lion in my room'

Tm afraid any discussion would have no valué' he hung up.

I went to my oíd boyfriend we got drunk with his girlfriend

I issed him and announced I had a lion a mad gleam in my eye

We wound up fighting on the floor I bit his eyebrow & he kicked me out

I ended masturbating in his jeep parked in the street moaning 'Lion'.

Found Joey my novelist friend and roared at him 'Lion!

He Iooked at me interested and read me his spontaneous ignu high poetries

I listened for lions all I heard was Elephant Tiglon Hippogryph Unicorn Ants

But figured he really understood me when we niade it in Ignaz Wisdom's bathroom.

But next day he sent me a leaf from his Smokey Mountain retreat

'I love you litde Bo-Bo with your delicate golden lions

But there being no Self and No Bars therefore the Zoo of your dear Father hath no Lian

You said your mother was mad don't expect me to produce the Monster for your Bridegroom.'

Confused dazed and exalted bethought  me of real lion starved in his stink in Harlem

Opened the door the room was filled with the bomb blast of his anger He roaring hungrily at the plaster walls but nobody could hear him outside thru the window

My eye caught the edge of the red neighbor apartment building standing in

deafening stillness We gazed at each other his implacable yellow eye in the red halo of fur Waxed rheumy on my own but he stopped roaring and bared a fang greeting.

I turned my back and cooked broccoli for supper on an iron gas stove boilt water and took a hot bath in the oíd tub under the sink board.

He didn't eat me, tho I regretted him starving in my presence. Next week he wasted away a sick rug full of bones wheaten hair falling out enraged and reddening eye as he lay aching huge hairy head on his paws by the egg-crate bookcase filled up with thin volumes of Plato, & Buddha.

Sat by his side every night averting my eyes from his hungry motheaten face stopped eating myself he got weaker and roared at night while I had nightmares Eaten by lion in bookstore on Cosmic Campus, a lion myself starved by Professor

Kandisky, dying in a lion's flophouse circus, I woke up momings the lion still added dying on the floor 'Terrible Presence! : I

cried 'Eat me or die! '

 

It got up that afternoon —walked to the door with its paw on the wall to steady its trembling body

Let out a soul rending creak from the bottomless roof of his mouth thundering from my floor to heaven heavier than a volcano at night in México Pushed the door open and said in a gravelly voice 'Not this time Baby — but I will be back again'

 

Lion that eats my mind now for a decade knowing only your hunger Not the bliss of your satisfaction O roar of the Universe how am I chosen In this life I have heard your promise I am ready to die I have served Your starved and ancient Presence O Lord I wait in my room at your Mercy.


 

 

 

 

 

UNDERWEAR

I didn't get much sleep last night

thinking about underwear

Have you ever stopped to consider

underwear in the abstract

When you really dig into it

some shocking problems are raised

Underwear is something

we all have to deal with

Every one wears

some kind of underwear

Even Indians

wear underwear

Even Cubans

wear underwear

The Pope wears underwear I hope Underwear is worn by Negroes The Governor of Louisiana wears underwear I saw him on TV

He must have had tight underwear He squirmed a lot

Underwear can really get you in a bind

Negroes often wear

white underwear

which may lead to trouble

You have seen the underwear ads

for men and women

so alike but so different

Women's underwear holds things up

Men's underwear holds things down

Underwear is one thing

men and women have in common

Underwear is all we have between us

You have seen the three-color pictures

with crotches encircled

to show the áreas of extra strength

and three-way stretch

promising full freedom of action Don't be deceived

It's all based on the two-party system

which doesn't allow much freedom of choice

the way things are set up

America in its Underwear

struggles thru the night

Underwear controls everything in the end

Take foundation garments for instance

They are really fascist forms

of underground government

making people believe

something but the truth

telling you what you can or can't do

Did you ever try to get around a girdle

Perhaps Non-Violent Action

is the only answer

Did Gandhi wear a girdle?

Did Lady Macbeth wear a girdle?

Was that why Macbeth murdered sleep?

And that spot she was always rubbing-----

Was it really in her underwear?

Modern anglosaxon ladies

must have huge guilt complexes

always washing and washing and washing

Out damned spot — rub don't blot —

Underwear with spots very suspicious

Underwear with bulges very shocking

Underwear on clothesline a graH flag of freedom

Someone has escaped his Underwear

May be naked somewhere

Help!

But don't worry

Everybody's still hung up in it

There won't be no real revolution

And poetry still the underwear of the soul

And underwear still covering

a multitude of faults

in the geological sense —

strange sedimentary stones, inscrutable cracks! And that only the beginning For does not the body stay alive after death

and still need its underwear


or outgrow it

some organs said to reach full maturity

only after the head stops holding them back?

If I were you I'd keep aside

an oversize pair of winter underwear

Do not go naked into that good night

And in the mean time

keep calm and warm and dry

No use stirring ourselves up prematurely

'over Nothing'

Move forward with dignity

hand in vest

Don't get emotional

And death shall have no dominión There's plenty of time my darling Are we not still young and easy Don't shout

they are so bloody real

it is as if they really still existed

And they do

Only the landscape is changed

They still are ranged along the roads plagued by legionaires

false windmills and demented roosters

 

They are the same people

only further from home on freeways fifty lañes wide

on a concrete continent

spaced with bland billboards illustrating imbecile illusions of happiness The scene shows fewer tumbrils

but more maimed citizens

in painted cars and they have strange license plates and engines

that devour America


(from A CONEY ISLAND OF THE MIND) In Goya's greatest scenes we seem to see

the people of the world

exactly at the moment when

they first attained the title of

'suffering humanity'

They writhe upon the page

in a veritable rage

of adversity

Heaped up

groaning with babies and bayonets

under cement skies in an abstract landscape of blasted trees bent statues bats wings and beaks

slippery gibbets cadavers and carnivorous cocks and all the final hollering monsters of the

'imagination of disaster'


 


 

 

 

 

 

THE NIGHT THE MOON WAS A SPIDER

The night the moon was a spider we ran.

Nobody stayed.

The sky grew as black as your eyes

It was starting to rain.

Sails in the air

Broke loóse.

Red sails.

You laughed.

The moon was a spider.

A ribbon of blood reached down

from the sky

to the roof of our house.

Red and black.

We were trying to sing.

It was cold.

In the net of the sky

where the bones were hanging

I saw

what I thought was your face.

The scraping of

wheels over rock

in the dark of the moon.

Begin:

The night the soldiers drove by I rose from our bed, my hands bound behind me, and looked.

You were trying to dream. An icicle broke from the sky and entered my heart. The moon was a spider.

jerome rothenberg


TIIREE TIMES THE APPARITION KNOCKED

Death.

Death in the morning. The eye of the rooster is White, and the hills are white.

In the white furnace, softly,

ashes falling like snow. Death.

Death in the day Your hair bears islands of shade. Seeing you

smile, I know that the road of the grave is a silence filled with your shadow.

Death.

Death in the night. Something brushes my arm some owl.

 

Sorrow of granite.

Black liorses race through my heart

in the rain.

 

 

 

 

 

THE STATIONMASTER'S LAMENT

I have buried her under a stone

The eagles fly past our house with umbrellas

The grey forms rise in the grass

I have buried her solemnly

Speaking the words that she knew:

And the chairs have stood by my side

The trains have been constant in death


 


The trains have been constant

The conductors who watered our plants have dropped by:

Nodding their palé Busterkeaton-like heads

The brakemen have played farewells on their cellos

Have rendered their final farewells

And the chairs have stood by my side

The chairs have been constant

The chairs with their arms full of wires were dearer to

me than my friends I will never forget them

They and the eagles both loved us (as only our plants

had before) They carne when I called them They wept dark tears made of burlap And stood by my side I have buried her under a forest

The conductors who walked with her coffin were there The benches were there with white thermoses turning her sheets

With burning black eyes the telegraph keys called the wind

Now they sleep at her feet

And the brakemen play their farewells

We have paid our farewells with her plants

Where the grey forms were rising commuters climb ramps

through the night They throw in their fistfulls of earth and bad dreams They run to the edge of the night where no one will follow Past lakes of blue darkness where furnaces holler like bulls And I sit with the three-hundred chairs of my dreams They have stood by my side I will never forget them

And the trains have been constant in death

lew welch

 

 

 

CHICAGO POEM

I lived here nearly 5 years before I could

meet the middle western day with anything like

Dignity, It's a place that lets you

understand why the Bible is the way it is:

Proud people cannot live here.

The land's too fíat ugly sullen and big it

pounds men down past humbleness. They

Stoop at 35 possibly cringing from the heavy and terrible sky. In country like this there

Can be no God but Jahweh.

In the milis and refineries of its south side Chicago

passes its natural gas in flames Bouncing like bunsens from stacks a hundred feet high.

The stench stabs at your eyeballs. The whole sky green and yellow backdrop for the skeleton

steel of a bombed-out town.

Remember the movies in grammar school? The goggled men

doing strong things in Showers of steel-spark? The dark screen cracking light

and the furnace door opening with a Blast of orange like a sunset? Or an orange?

It was photographed by a fairy, thrilled as a girl, or

a Nazi who wished there were people Behind that door (henee the remote beauty) but Sievers,

whose oíd man spent most of his life in there, Remembers a nigger in a red T-shirt pissing into the

black sand.

It was 5 years until I could afford to recognize the ferocity.

Friends helped me. Then I put some Love into my house. Finally I found some quiet lakes

and a farm where they let me shoot pheasant.

Standing in the boat one night I watched the lake go absolutely


 


fíat. Smaller than raindrops, and only Here and there, the feeding rings of fish were visible 100 yards

away----- and the Blue Gilí caught that afternoon

Lifted from its northern lake like a tropical jewel at its ear

belly goíd so bright you'd swear he had a Light in there... color fading with his life a small

green fish...

All things considered, it's a gentle and an undemanding

planet, even here. Far gentler Here than any of a dozen other places. The trouble is

always and only with what we build on top of it. /   There's nobody else to blame. You can't fix it and you

can't make it go away. It does no good appealing To some ill-invented Thunderer

brooding above his unimaginable crag...

It's ours. Right down to the last small hinge it

all depends for its existence Only and utterly upon our sufferance.

Driving back I saw Chicago rising in its gases and I

knew again that never will the Man be made to stand against this pitiless, unparalleled

monstrocity. It Snuf fies on the beach of its Great Lake like a

blind, red rhinoceros. It's already running us down.

You can't fix it. You can't make it go away.

I don't know what you're going to do about it, But I know what I'm going to do about it. I'm just

going to walk away from it. Maybe A small part of it will die if I'm not around

feeding it anymore.

 

 

 

 

 

 

5 Epodon: in re publica

You must be hanged by the neck, but not

till you are dead: for you must be cut down alive; then your bowels

must be taken out and burnt before your face; then your heads must be

severed from your bodies, and your bodies divided each into four

quarters, and these must be at the King's disposal. And God Almighty

be merciful to your souls. By Court Order. Listen, there is no way

to kill a man by which a man has not been killed by court order: stoning,

drowning, decapitation, peine forte et dure, shooting, dropping or pushing

from a high place, starvation, strangulation, incineration, electrocution,

innoculation of disease, poisoning, explosión, feeding to beasts,

no way. Last week in San Antonio five cops kicked a nigger to death.

They're back on their beats.


tim reynolds


 

 

Through a 12-indi reflector facts elbow intuitions, visión visión: the moon is a dead fhing There's no change beyond

that wanderer's sphere. Its likeness to a glassed cell culture under microscope is spurious, its waxy fluorescence


 


that nacre peculiar to things drowned. If seeing's not believing there's none: no man, crow, cheese, woman, rabbit in the moon.

Leaving the university then, and walking home across the tracks, shadow incised beside me, the moon reasserts

her repellent fascination, tugs again, urging always: Let breakwaters crumble, mind founder in my smoothrunning

cold tides god lornfrom the world's side as Eve from Adam 's, I am you yet, your births and intersections, fabulous Artemis.

 

 

In Memoriam: El Che

This is a day of liberation for all the Munchkins and their descendants. Ifany.

Late

October & the god is dead again, root tassel &

ear of our resurrection, & we

agonize again with the god whose gifts are agony & hope

Come March we'll

dance your rising

as we howl your fall now

in January's icy center we'll

e. member who's under our bootsoles

They told me you were sleeping in doorways in Reno or

somewhere, drinking

iodine or whatever drunks drink

Forsan et haec olim meminisse iuvabit

you wrote in a book you gave me

in the shop on Filmore ten years ago (but I lost it)

You told me it meant (laughing): Some day

we'll remember all this crap & laugh & laugh

A still bay, long withdrawn, waves break their backs on the island outside & flop sloshing back, hanging rocks, nymph-locus, you can see your face in the dark stillness, rising, falling

That rock-cradled calm after violence, Bill,

Bill Husk, have you found it?

 

 

 

 

 

As-tu des yeux pour Avril? J'en ai, I said. Elle a des yeux pour toi.

And she did. I did. God made me so laugh who heard laughed with me.

(As jukeboxes. Or

lOth Avenue, morñing, the

birds! Nerve-

song! The city! )


Where there is no in or out of

season, no, but from below frostline that hemorrhage,

scoffing lobster on the hot rocks at Gloucester.

Which is why you laugh, it's

spring, love, you have eyes.

 

 

TO PARSIFAL, LONG AFTER

 

I can see how it was. Betrayed

by blood and muscle, finding even your instincts

inoperable, lethal, forbidden or irrelevant,

you went partly haywire, as when the back guns,

misinformed, shell the front troops; you became about half human. Although the dog-collar around your loins had worn a hairless groove and with your tail you handled your chain as deftly

as a grande dame her train, the graft never took;

you were not sufficiently human. I have

a wife now, and a son, and two

white rats named Argorotox' and Smintheus

(you would have bitten them all, Parsifal) but still miss you, remembering your pinched oíd man's face and the soft black palms of your hands, like a baby's, with minute nails. remembering

how you howled, free for once, on a back fence, gibbering crazily in the terror and bewilderment of chainlessness, not going far from me but refusing, to return-even for love or bananas.

THE BEAUFORT SCALE

for Jessica

is outmoded, not precisely indicative

of wind velocity, and so found

only in obsolete nautical textbooks.

It retains, however, a primal significance:

as calibrator of heart's weather it is sound.

CALM it classifies as that spellbound timeless

long afternoon when sparrows

chitter like oíd wagón wheels and "smoke

goes straight up"; "smoke drifts" in a LIGHT AIR.

In a SLIGHT BREEZE

"leaves rustle". A GENTLE BREEZE

sets "leaves and small twigs. . . in motion".

In a MODÉRATE BREEZE " dust flies; and paper;

small branches move". Then, in a FRESH BREEZE, "small trees

sway," we note "wavelets on water".

In a LARGE BREEZE

"large branches move; umbrellas are blown".

"Whole trees move; walking is difficult" in a HIGH WIND.

"Twigs break off" in a GALE.

Following these

come the STRONG GALE ("loóse shingles and chimneys go"), WHOLE GALE ("trees may be uprooted"), STORM ("damage is widespread") and last the HURRICANE, when "anything may go".

When everything is gone, the mast-stripped battered mariner heart may find at the embattled winds' eye, waters' center, CALM.

 

 

It comes to go & goes to come as from rain rise shining crops & black boughs green & cities flower with children & tired cows proffer fat dugs & calves on rickety legs stagger drunk with the milk through grass minds blasted born's from gone things & no thing otherwise born nothing dies never only you you you you


ronaldjohnson


THE UNFOLDINGS

 

This is the buoyant meadow, a bottomléss


 


BLUE-GREEN, GREY-GREEN, APPLE-GREEN, EMERALD-GREEN 'Dig here to find

the stones, inside of which, the jade grows'.

As the sun rises or as it sets, one sees

the 'delicate smokes', in their waving emanations, out of rock.

And because of these cool & humid exhalations of the hidden jades-—

solidifications of water, or of
vegetation, at the heart
of other stone-----

the weeds grow above, tall, & of a brighter green.

Objects of many hues of jade

were found, interspersed among the whitened bones & crimson cinnabar

with which the body had been painted: a mask of jade mosaic inlaid with eyes of shell & obsidian, a jade head-band & tubes of jade to hold

the hair, a collar of row after row of jade beads in the form of squash blossom & calabash,

cuffs & rings & buckles of jade, & the delicate fiares of ear-plugs--

O stop our ears with leaves!

We are the holders of new shoots, the green above earth where we lie

till the silver disk of moon ring out at night

& the golden disk, of which the sun is made, resound at day.

 

wave of fox-fire. A rustling 'rye' of stars, rooting, downward, endlessly,

while its fires aspire upward, & its interstellar crickets pulse: Outward! Light! Inward! Darkness!

Where once the world stood surrounded, on a cylindrical column, by a spherical bark

leaking fire      or

was circular, sublunary, wrapped in a celestial crystalline onion-skin.

* * *

 

Leeuwenhoek

went over that water, which, in winter was very clear, but in 'the midst

of summer grew whitish & there were then small green clouds permeating it'.

And he found in it the slow ováis of animáis

moving

'pellucid', 'green & very shining'.

* * *

 

The ripe sparkling weeds wet us to the waist


as we walked into the rising sun, 'oriented' eastward

--- conjuring us, the gold

intruders, out of congeries of pollen—

 

beckoned by pungencies, a multitude of spider-webs & homed burrs

to cling to our legs, succulent snails cracked underfoot.

An opulence of gnats & muskrat.

We were 'Gardeners & Astronomers' of that world

—the clangor of the very near, the sough of the most remote—

Where bees of cellular sav annahs whirred like a summer's day

(humming-birds, within humming-birds)

heard far away.

Where each leaf of every elm & willow echoed another realm

of whippoorwill a world of owl.

And each blue lupine a distant mountain—

& galaxy upon galaxy

of cow-parsley. * * *

 

'Whatever Natural doth by this Microscope appear adorned in all imaginable Ele-gance and Beauty: such inimitable Gildings and Embroideries in smallest seeds of Plants: in parts of Animáis, the Head or Eye of a Fly; Such accurate Order and

Symmetry in the frame of the most minute Creatures, a Louse or Mite, as no man were to conceive without seeing of them. Whereas the most curious Works of Art seem rude Work as if they had been done with Mattock or Trowel so vast a di-fference is there between the Skill of Nature and Imperfection of Art.'

* * *

Ivés, in the 5th Symphony,

wrote the interlapping

counterpoint

of

 

'Who placed us with eyes between a microscopic and a telescopic world'?

 

Janácek heard squirrels screeching like his

into the strings of his piano.

Midges carne from his

woodwinds.

'They have discovered that severa!

—even

of the most solid bodies— are nothing

 

clarinet. And saw night-birds stare

 

undulating lines of mountains with

celestial o orbits.

'Whisperings at a

distance,

correspondence between darkness and

but an immense swarrri of

imperceptible Animáis'.

 

darkness.

One deep calling to another'

"Focus": fire place

'Con-sider': a gathering of

stars.


 


326 feet down in the Moroccan Atlas French

spelaeologists carne upon a meadow of thick white gleaming grass.

 

 

Leonardo:

'as soon as there is light,

the air is filled with innumerable images

to which the eye serves as a magnet'.

 

 

 

 

Thoreau put his ear to the trees

 

'working terribly within'.

 

Herschel

saw myriad 'worlds springing up like grass,

in the night'.

 

The irregular openings

between moving leaves

of the trees each

admit a round image

of the sun— the ground

a shimmer of múltiple disks,

except

in eclipse

 

 

 

 

when each forms a crescent.

 

Kepler:

T have touched mountains'.


diane wakoski

 

 

BELLY DANCE R

Can these movements which move themselves

be the substance of my attraction?

Where does this thin green silk come from that covers

my body? Surely any woman wearing such fabrics would move her body just to feel them touching every

part of her.

Yet most of the women frown, or look away, or laugh stiffly.

They are afraid of these materials and these movements in some way.

The psychologists would say they are afraid of themselves, somehow.

Perhaps awakening too much desire-----

that their men could never satisfy?

So they keep themselves laced and buttoned and made up in hopes that the framework will keep them stiff enough

not to feel the whole register.

In hopes that they will not have to experience that

unquenchable desire for rhythm and contact.

If a snake glided across this floor

most of them would faint or shrink away.

Yét that movement could be their own.

That smooth movement frightens them------

awakening ancestors and relatives to the tips of the arms and toes.


 


So my bare feet

and my thin green silks

my bells and finger cymbals

offend them----- frighten them-

While the men simper and leer

 

 

—frighten their old-young bodies.


glad for the vicarious experience and exercise. They do not realize how I scorn them; or how I dance for their frightened, unawakened, sweet women;

 

 

 

 

 

 

THE OEDIPUS WITHIN

I cannot walk down the street anymore wíthout realizing

my own death, within myself,

the slow realization of insignificance I must accept

and which will negate me,

eventually.

Is there some way to accept the truth, to face it directly

as we would a nude statue in the museum,

without the fear we feel looking at our own unrobed bodies,

full and warm as summer lake water?

We can touch the stone breasts,

the inarticulate genitals,

and understand something about life

the curious stare at our own flesh

will not yield.

Are we afraid of our own waters

and the deep floating lilies that grow from gravelly depths?

They will not grow from unclean water.

Pride is our sludge. Is there some way to look at ourselves from all sides and realize the insignificance, to recognize sculpture better made— a hand carved with so much strength it could hold water, though water cannot to held? Is there some way to know our stone is adequate yet not important

and still allow ourselves to be examined

and evaluated

without slipping back into the summer waters of the lake?

Pride will not let the lilies grow. Pride carves our eyes blind.

And if we yield to the wish that our statue be admired, in a museum,

and incamation of the warm, smooth waters of life into stone, will we ruin our minds as thorounghly as if they were mauled and chipped away by hacking chisels? Pride carves our eyes blind.

I will never have the courage to gouge out my eyes so that I may not be deceived by my adequacy when I try to evalúate. Yet,

can I realize that I,

as a statue,

am made of stone,

my eyes carved with the darkness of no sun, and the burning lilies climb over my rigid body flaming protest.

Everday I walk down the street and see that I cannot see.

 

 

 

 

 

 

PICTURE OF A GIRL DRAWN IN BLACK AND WHITE

A girl sits in a black room. She is so fair

the plums have fallen off the tress outside.

ley winds blow geese

into her hair.

The room is black,

but geese are wandering there,

breaking into her mind

and closing the room off

into its own black secret.

 
She is not alone, for there is the sound of a hundred flapping wings, and from fruit rotting in the dark earth the smell of passing time.

 

A girl sits in an unreal room

combing her unreal hair.

The flapping wings of the geese have

broken plums

from the trees outside,

and the wind has frozen them all

to keep the girl in the black room

there, combing her

unreal wintry hair.

A girl sits in a picture

with the background painted solid black

and combs her hair.

She is so fair the wind has broken

plums and scattered geese.

Winter has come.

The sound of flapping wings is so loud I hear nothing

but must only stare out of the picture and continué combing my black unreal hair.

 

 

 

 

 

THE MAN WHO PAINTS MOUNTAINS You are cut off

like tíie Chinese hermit. You think of the snowy mountain,

look at your hand holding its cup of tea

and see the impossible comparison.

How can a word bring you cióse—

one brush stroke after another: the Tao does not give

everyman the same idea of mountain.

Your brush stroke, with skill, glides into mountain but will anyone ever know what you mean by it?

You are cut off

like the Chinese hermit. Each brush stroke gets smaller, more precise:

but you have given up all hope of communication

and scarcely speak.

Mountain after mountain

filis your work. And they say, "Oh, yes,

he is the man who paints mountains".

 

 

 

 

 

 

 

A CHILD, A WASP, AND AN APRICOT TREE

What is there we do not know about death that cannot be pulled out of our mouths like a long white ribbon, stretching and stretching out

beyond our own senses?

A bird pulling a worm out of the ground.

It is burrowed there inside,

living alone in the dark.

Here, let me draw a picture for you.

I have drawn a stick figure of a child. And here is a wasp,

perhaps a little out of proportion with the figure but imagine that if the child is child-size, the wasp is wasp-size.

Now, here is a flower.


The ehild picks the flower

which happens to be an apricot blossom.

But, as you might suspect,

the wasp is in the flower.

When the child puts his face to the blossom to smell it he notices the wasp.

 

His mouth opens in surprise, and his eyes get large. But it is too late.

The wasp has caught the white ribbon of fear

out of the child's mouth

and, buzzing loud,

he pulís it out, longer and longer,

and winds it around the child----- winds and winds

until the child is wrapped in white ribbon from head to toe,

bound in white strips, as a mummy,

and the ribbon breaks off in the constricted mouth.

When the wasp, of our picture,

flies away, he flies pulling the ribbon,

but instead of pulling it tighter about the child,

he sets it in opposite motion,

spinning the child around without control

as the farther the wasp flies

attached to the ribbon,

the faster the child spins, but the more the tape unwinds fromhim,

until at last he is free,

and dizzily he sees the white ribbon vanishing beyond the apricot tree with the wasp.

I do not mean to say that the child is thinner for losing great lengths of his white tape or to imply how much he has inside

- perhaps he, himself, is made of tape       

but only to draw a picture of a child, a wasp, and

a blossoming apricot tree

which are in themselves too lovely

to allow much thought of death.

It is behind their masks

I hide my own fear.

ron loewinsohn

 

 

 

LARKSPUR INTERCHANGE: HOMAGE TO HENRY MOORE

The cloverleaf isn't isolate but operates

to serve the surrounding towns; 75 ft across US 101, a concrete subtle

arch supported in the center by 3 square pillars set down single file

in the dividing island of the roadway. Vertical clearance 15 ft 8 in. The ramps fork off the overpass at either end

curving along a 4°/o grade in 4 three-quarter circles till they meet

the roadway at its own level, affording uninterrupted flow to traffic north— or

southbound from Corte Madera or Tamalpais or from the east, Paradise Drive, the

Richmond Bridge. Cars coming down 101 or northbound from the Golden Gate Bridge

make their exit nonstop, with no stalling left turns across traffic.

On the south side of the interchange, at either

side of the highway are 2 tightly spiralled ramps built around a central

concrete monolith, with handrails, to simplify pedestrian crossings.

In the grey late afternoon the girl

in the red coat half-pulls herself up the ramp by the railings. She rises

in a spiral as we approach her in the bus & just as we go under the interchange

she comes around the grey pillar into view again: brown eyes & an armful of books

& her legs inside her skirt look lean & muscular. The bus slows down to take

the curve, banking & rising, & the girl is visible thru the railings of both our ramps

as a sandy head of hair above a red

coat about 40 ft away. As we pulí out

of the are the driver guns the engine

& she's gained the level of the overpass, paus-

ing for a moment to watch us as we pass her

watching her, looking down on her brown hair.

 

 

 

 

GENTLE READER

 

—for Larry Eigner

 

(out the window) (across the street)

there is this kid this spade kid

running, away from me, running a— cross the asphalt, his keds landing on the lines painted on it to

contain the games---- over which he

runs: 250 ft away when I started this poem & moving

farther with every word------ he runs

without looking

where he's going; he's looking over his left shoulder & his left hand is rising

on the end of his arm which is

rising in front of him till he sticks it out straight & the ball

which wasn't even headed in his direction when I started this poem, the ball is

in his glove, there where he runs, & I'm there, too, in his glove, & you,

too, gentle reader, there in his glove, & he doesn't stop

 

"THE SEA. AROUND US"

The sea, around us. The rain

so steady these past weeks it's been like a sea around us.

& a form

of the sea itself, lapping continuously

at our shores.

What we might get from it, were it truly

familiar

to us: gold, the stories of the drowned, war-weary & bound for home —what nourishment from the wine-dark sea.

Protein.

But these past weeks it's merely

a médium thru which we move, clumsily, this rain falling so steadily,

breathing as best we can.

(Once with B, fishing the Yuba,

up to my waist in it, moving my feet

over the rocky bottom, I could feel the steady forcé of it

roiling around my body, down to my flapping pantslegs, the water pouring thru my shoes.

Down in it the supple trout moving &

the mosses the same brown as their rocks.

 

Today there's a similar clumsiness.

Out there the trees rise up into the grey air, their branches are out in it;

their deep roots; their heads pointing to the raining heavens.

Paradigms. At times mocking paradigms.

The dark green flames nourished by that grey light & that grey rain. Flames.


It may be their subtle movements, but

like flames there is a space around them that is still them.

 

 

In the steady pressure of the Yuba
I could feel that space around myself,
& the trout too had that space around them, which they
occupied. Like those trees---------------

But now, walking into the wet evening

& seeing them there, the wet green flame-like trees, the spaces

around them

 

--- & the spaces between us in-

habited by falling
specks of water-----

This girl walked past me, her hair in the light available to me

falling around her shoulders as yours does, wet now, 8c dark. There were those spaces

between us, too, where you might say, There, there is speck of rain, 8c there.

--- & be wrong every time.

Sometimes I step back into myself & there's no one home.

 

This rain, which I make

a form of the sea, a sea-form, & wrestle with it.

& I'm wrong every time. It,s you: I'm wrong every

It's you: I'm learning that, a space

between us, all around me like the sea, or the light that I haven't

wrestled with enough, & so haven't learned yet.

This rain, those trees

have been around a long time, familiar to each other in all their forms,

in all their changes. The trees live off the light, & the rain

falls day & night


quincy troupe

 

 

FROM RICHMOND COLLEGE, POSTMARKED - MANHATTAN

 

from this plate-glass window

high above staten island

night closes in on the jugular vein of day

as black paint spreads down over space

of white canvas

squeezing out life

cycle of day

artificial lights shimrner/dance bojangle out of focus

tap-dance across the sound stuffed with slow moving ships as the verrazano bridge strings out its chainlink of stars/glittering notions blurs of flashing carlights rippling motions

& from here across the sound's

waters the shore of brooklyn comes alive with yellow lights that glow like eyes of panthers

headlights shutter/blink

down freeways carved from blood & stolen gold

while the american flag shivers/ whips back

hung up there atop staten island's

city hall tower

alone in the face of ice

cold winds

black hands on the white face of the luminous tower clock move methodically while under the bridge the strung-out motion red lights púlsate like heartbeats of a rebreathing bag/ dreams rise & fall against the darkness


blood colors bloodshot eyes in flight feverish eyes of countless rodents impressionistic images swirling penétrate the dark rhythms

 

while down at the ferry landing

cars move like monstrous bugs

down long curving rampways

headlight tongues for eyes probe/open up

the darkness with their bone bright keys of light

crawl up the snaking asphalt pavement

while people move in slow

fast shuffling motion as in oíd homemade

silent movies in black & white dragging

their day behind them

anchored to tired drooping shoulders

now across the sound in the other direction towards manhattan the eye locates the oxidized green french woman carved from stone lighting her torch in the harbor

while manhattan looms up behind her

a gigantic electric circus

of sizzling lights

now night closes in finaJly

its walls of mystery like dracula

en folding himsel up in his black sweeping cape

while all around staten island supper smells

tantalize the nostrils

now as eye am leaving the wind dies

down up on the flagpole the flag hangs limply while black hands on the white face of the clock turn around the hours fast as jessie owens winning the olympic dashes in hitler's germany in 1936

now panther against the dark eye enter the ferry

slip down through the womb of its doors like a letter being slid into


an envelope

slides back into the night postmarked; manhattan

 

 

 

 

 

 

NEW YORK BLACK DISCO SCENE; 1976

afro-vogue sleek black high-flown model types slick purple lips eyelashes so long they sweep ceilings stylin is the essence of these anthracitic men & women of packaged mannerisms their midnights deep inside cold blues

afro-vogue new york disco syrupy music bright lights

jeweled wings of seraphims

baubles of rhinestones flash long glittering

nails as razors

sharp eyes

weaving cobra rhythms bodies moving inside supple taut movements suggestive as high-wire tensión

afro-disco flights

glitter-glatter symbols computerized xeroxed people compartmentalized mirrors gliding through liquid smoke laviticus

you see there now the bottom line hanging latexed women as frozen meat from goring hooks refrigerated in deep freeze now their feelings where reed thin cool black men sportin french cut

tailored suits/ pruned

sideburns/ floor-length

leathers / furs

attaché cases stuffed

with credit cards say

"baby, it ain't 'bout

no commitment

but, can I come

home with you tonight?"

here earth smells

have no place or meaning

hear no innovative black language

no human love given

but tongue-incheek-chic

fashion píate givenchy/ chanel

number five / monsieur rochas

english leather

hear chit-chat of ice-cubes

with no memory of who murdered

fred hampton

snatched away that

beatiful light

 

 

 

 

 

THESE CROSSINGS, THESE WORDS

.        •„        x ,                                                                  for Pablo Neruda

where will they take us to

these crossings

over rivers of blood-stained words syllables haphazardly thrown together as marriages that fall apart in one day

we have come this far in space

to know nothing of time

of the imprisoning distance travelled

the scab-fleshed hobos passed

we have most times asked nothing

of the mirrors of our own shattered reflections passing us as lava smoldering in the streets


in our red eyes the guillotine

smile of the hangman

a time-bomb ticking for our hearts

the brain an item bought like so much gooey candy

the laugh a razor's flash

the party time juba

of My Lai's sickening ritual

as american as elvis presley's dead days

& the blood-scarred wind

whipped rag blue squared of with stars

that are silver bullets

& pin-striped with bones of mythologized pepermint

will not hide the corpse-lynched history

hanging there twisting slowly

as a black man's body

screaming through soft magnolia air

over a tear-stained bride's veil

breeze blown & fluttering

as a flopping fish

in a gesture of surrender

we have come all this distance in darkness

bomb-flashes guiding our way

speaking of love / of passions instantly eclipsed

to find this corpse of freedom hung & machine-gunned

for the blood of a ñame beneath a simple word

(& what do we know who have not gone there in truth

of the roots of these flames burning at river-crossings

of the crossbones of our ñames connecting rivers

of blood beautiful as a fusing coltrane solo? )

& there are times when see celluloid phantoms of mediarized lovers crawling from sockets of cracking up skeletons posing as cameras & t.v. screens

times still when we stand here

anchored to silence by terror

of our own voice & of the face revealed

in the unclean mirror shattering

our sad-faced children

dragging anchors of this gluttonous

debauchery & of this madness

that continúes to last


THE OLD PEOPLE SPEAK OF DEATH

for Leona Smith, my grand mother

the oíd people speak of death frequently now

my grandmother speaks of those now gone to spirit now less than bone

they speak of shadows

that graced their days made lovelier

by their wings of light speak of rears

& corpses of years of darkness

& of relationships buried

déeper even than residue of bone

gone now beyond hardness

gone now beyond form

they smile now from ingrown roots

of beginnings of those who have left us

& climbed back through the holes the oíd folks

left in their eyes

for them to enter through

eye walk back now with this poem through the holes the oíd folks left in their eyes for me to enter through walk back to where eye see them there

the ones that have gone beyond hardness the ones that have gone beyond form see them there

darker than where roots began &: lighter than where they go with their spirits

heavier than stone their memories

sometimes brighter than the flash

of sudden ligtning.

but green branches will grow

from these roots darker than time

& blacker than even the ashes of nations

sweet flowers will sprout

& wave their love-stroked language

in sun-tongued moming's shadow

the spirit in all our eyes


they have gone now back to shadow as eye climb back out from the holes of these oíd folks eyes those spirits who sing through this poem gone now back with their invisible faces upon the transmigration of earth nailing winds singing guitar blues voices through the ribcages of these days

gone now to where the years run darker than where roots begin greener than what they bring

the oíd people speak of death frequently now

my grandmother speaks of those now gone to spirit now less than bone


 

 

 

 

Silvia Plath

Nació en Boston, el 27 de octubre de 1932; murió el 11 de febrero de 1963. Obra poética

A Winter Ship (publicado anónimamente), Tragara Press, Edimburgo, 1960.

The Colossus, Heinemann, Londres, 1960.

Ariel, Faber, Londres, 1965.

Uncollected Poems, Turret, Londres, 1965.

Wreath for a Bridal, Sceptre Press, Frensham, Surrey, 1970.

Million Dollar Month, Sceptre Press, Frensham, Surrey, 1971.

Fiesta Melons, Rougemont Press, Exeter, 1971.

Crossing the Water, Faber, Londres, 1971.

Crystal Gazer and Other Poems, Rainbow Press, Londres, 1971.

Lyonesse: Hitherto Uncollected Poems, Rainbow Press, Londres, 1971.

Winter Trees, Faber, Londres, 1971.

Child, Rougemont Press, Exeter, 1971.

Pursuit, Rainbow Press, Londres, 1973.


 

Alien Ginsberg

Nació en Newark, Nueva Jersey, el 3 de junio de 1926. Obra poética

Howl and Other Poems, City Lights, San Francisco, 1956. Siesta in Xbalba and Return to the States, Edición del autor, 1956. Empty Mirror: Early Poems, Totem-Corinth, New York, 1961. Kaddish and Other Poems 1958-1960, City Lights, San Francisco, 1961. A Strange New Cottage in Berkeley, Grabhorn Press, San Francisco, 1963. Reality Sandwiches 1953-60, City Lights, San Francisco 1963.

Penguin Modera Poets 5, con Lawrence Ferlinghetti y Gregory Corso. Penguin, Londres, 1963. The Change, Writers Forum, Londres, 1963.

Kral Majales, Oyez, Berkeley, 1965.

Prose Contribution to Cuban Revolution, Artists Workshop Press, Detroit, 1966. Wichita Vortex Sutra, Peace News Poetry, Londres, 1966. T. V. Baby Poems, Cape Goliard Press, 1967.

Wales - A Visitation, July 29, 1967, Cape Goliard Press, Londres, 1968.

Scrap Leaves, Hasty Scribbles, Poets Press, Nueva York, 1968.

Message II, Gallery Upstairs Press, Búfalo, 1968.

Planst News 1961-1967, City Lights, San Francisco, 1968.

Airplane Dreams: Compositions from Journals, Anansi, Toronto, 1968.

Ankor-Wat, Fulcrum Press, Londres, 1969.

The Moments Return, Grabhorn Hoyem, San Francisco, 1970.

Notes after an Evening with William Carlos Williams, Charters, Nueva York, 1970.


Jerome Rothenberg


 

Iron Horse, Coach House Press, Toronto, 1972.

The Fall of America: Poems of These States 1965-1971, City Lights, San Francisco, 1982. The Gates of Wrath; RKymed Poems 1948-1952, Grey Fox Press, Bolinas, California, 1972. Open Head, con Open Eye, de Lawrence Ferlinghetti, Sun, Melbourne, 1972. New Year Blues, Phoenix Book Shop, Nueva York, 1972.

Bixby Canyon Ocean Path Word Breeze, Gotham Book Mart, Nueva York, 1972.

Sad Dust Glories, Workingman's Press, Berkeley, 1975.

First Blues: Rags, Ballads, an Harmonium Songs 1971-74, Full Court Press, Nueva York, 1975. Mind Breaths: Poems 1972-1977, City Lights, San Francisco, 197S.

Poems All Over the Place: Mostly Seventies, Cherry Valley Editions, Cherry-Valley, Nueva York, 1978.

Selected Gay Poems and Correspondence, con Peter Orlovsky, Gay Sunshine Press, San Francisco, 1979.

 

Lawrence Ferlinghetti

Nació en Yonkers, Nueva York, el 24 de marzo de 1919. Obra poética

Pictures of the Gone World, City Lights, San Francisco, 1955. A Coney Island of the Mind, New Directions, Nueva York, 1958.

Tentative Description of a Dinner Given to Promote the Impeachment of President Eisenhower,

Golden Mountain Press, San Francisco, 1958. One Thousand Fearful Words for Fidel Castro, City Lights, San Francisco, 1961. Berlín, Golden Mountain Press, 1961.

Starting from San Francisco, New Directions, Nueva York, 1961.

Penguin Modern Poets 5, con Alien Ginsberg y Gregory Corso, Penguin, Londres, 1963. Where is Vietnamí, City Lights, San Francisco, 1965.

To fuck is to Love Again; Kyrie Eleison Kerista; or, The Situation in the West; Followed by a Fíoly

Proposal, Fuck You Press, Nueva York, 1965. An Eye on the World: Selected Poems, MacGibbon and Kee, Londres, 1967. After the Cries of the Birds, Dave Haslewood Books, San Francisco, 1967. Reverle Smoking Grass, East 128, Milán 1968.

The Secret Meaning of Things, New Directions, Nueva York, 1969.

Tyrannus Nix?, New Directions, Nueva York, 1969.

Back Roads to Far Places, New Directions, Nueva York, 1971.

Love is no Stone on the Moon: Automatic Poem, Arif Press, Berkeley, 1971.

Open Eye, Open Heart, New Directions, Nueva York, 1973.

Director of Alienation, Main Street, Clinton, Nueva Jersey, 1976.

Who Are We Now? New Directions, Nueva York, 1976.

Northwest Ecolog, City Lights, San Francisco, 1978.

Landscape of Living and Dying, New Directions, Nueva York, 1979.

Nació en la ciudad de Nueva York, el 11 de diciembre de 1931. Obra poética

White Sun, Black Sun, Hawk's Well Press, Nueva York, 1960.

The Seven Hells of the Jigoku Zoshi, Trobar Books, Nueva York, 1962.

Sightings I-IX, con Lunes de Robert Kelly, Hawk's Well Press, Nueva York, 1964.

The Gorky Poems (edición bilingüe), El Corno Emplumado, México, 1966.

Between 1960-1963, Fulcrum Press, Londres, 1967.

Conversations, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1968.

Poems 1964-1967, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1968.

Offering Flowers, con Ian Tyson, Circle Press, Londres, 1968.

Poland/1931, Unicom Press, Santa Barbara, California, 1969.

The Directions, con Tom Phillips, Tetrad Press, Londres, 1969.

Poems fot the Game of Silence 1960-1970, Dial Press, Nueva York, 1971.

A Book of Testimony,Tree, Bolinas, California, 1971.

Net of Moon, Net of Sun, Unicom Press, Santa Barbara, California, 1971.

A Valentine No a Valedictory for Gertrude Stein, Judith Walker, Londres, 1972.

Séneca Journal I: A Poem of Beavers, Perishable Press, Madison, Wisconsin, 1973.

Esther K. Comes to America, Unicorn Press, Greensboro, Carolina del Norte, 1974.

The Cards, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1974.

The Pirke and the Pearl, Tree, San Francisco, 1975.

Séneca Journal: Midwinter, con Philip Sultz, Singing Bone Press, San Luis, 1985. A Poem to Celébrate the Spring and Diane Rothenberg's Birthday, Perishable Press Madison, Wisconsin, 1975.

Book of Falaces: The Gatekeepers, Pomegranate Press, Boston, 1975.

/ Was Going Through the Smoke, con Ian Tyson, Tetrad Press, Londres, 1975.

Rain Events, Membrane Press, Milwaukee, 1975.

The Notebooks, Membrane Press, Milwaukee,   1976.

A Vision of the Chariot in Heaven, Hundred Flowers Book Shop, Boston, 1976.

Narratives and Realtheater Pieces, con Ian Tyson, Braad, Bretenoux, Francia, 1977.

Séneca Journal: The Serpent, con Philip Sultz, Singing Bone Press, San Luis, 1978.

Songs for the Society of the Mystic Animáis, con Ian Tyson, Tetrad Press, Londres, 1979.

B*R*M*Tz*V*H*, Perishable Press, Madison, Wisconsin, 1979.

Abufalia's Circles, Membrane Press, Milwaukee, 1979.

Numbers and Letters, Salient Seedling Press, Madison, Wisconsin, 1979.

 

LewWelch ¿—?

Tim Reynolds

Nació en Vicksburg, Mississippi, el 18 de julio de 1936. Obra poética

Ryoanji, Harcourt Brace, Nueva York, 1964. Halflife, PymRandall Press, Cambridge, Massachusetts, 1964. Slocum, Unicorn Press, Santa Barbara, California, 1967. Qué, Halty Ferguson, Cambridge, Massachusetts, 1971. The Wornen, Phoenix Press, Nueva York. 1973.

Ronald Johnson

Nació en Ashland, Kansas, el 25 de noviembre de 1935 Obra poética

A Une ofPoetry, A row of Trees, Jargon, Highlands, Carolina del Norte, 1964. Assorted Jungles: Rousseau, Auerhahn Press, San Francisco, 1966.

Gorse/Goose/Rose and Other Poems, Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Indiana,

Bloomington, 1966. Sunflowers, John Furnival, Woodchester, Gloucestershire, 1966. lo and the Ox-Eye Daisy, Wild Hawthorn Press, Dunsyre, Lanarkshire, 1966. The Book ofthe Green Man, Norton, Nueva York, 1967. The Round Earth on Fiat Paper, Finial Press, Urbana, Illinois, 1968. Reading 1 and 2 (dos volúmenes), Finial Press, Urbana, Illinois, 1968. Valley of the Many-Colored Grasses, Norton, Nueva York, 1969. Balloons for Moonless Nights, Finial Press, Urbana, Illinois, 1969. The Spirit Walks, The Rocks Will Talk, Jargon, Highlands, Carolina del Norte, 1969. Songs ofthe Earth, Grabhorn Hoyem, San Francisco, 1970. Maze/Mane/Wane, Pomegranate Press, Cambridge, Massachusetts, 1973. Eyes on Objects, Jargon, Highlands, Carolina del Norte, 1976. RADI OS I-IV, San Dollar, San Francisco, 1977.

Diane Wakoskí

Nació en Whittier, California, el 3 de agosto de 1937. Obra poética

Coins and Coffins, Hawk's Well Press, Nueva York, 1962.

Discrepancies and Apparitions, Doubleday, Nueva York, 1962.

The George Washington Poems, Riverrun Press, Nueva York, 1967.

Greed Parts One and Two, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1968.

The Diamond Merchant, Sans Souci Press, Cambridge, Massachusetts, 1968.

Inside the Blood Factory, Doubleday, Nueva York, 1968.

A Play and Two Poems, con Robert Kelly y Ron Loewinsohn, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1968.

Thanking My Mother for Piano Lessons, Perishable Press, Mount Horeb, Wisconsin, 1969. Greed Parts 3 and 4, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1969.

The Moon Has a Complicated Geography, Odda Tala Press, Palo Alto, California, 1969. The Magellanic, Clouds, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1970. Greed Parts 5-7, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1970.

The Lament ofthe Lady Bank Dick, Sans Souci Press, Cambridge, Massachusetts, 1970. Love, You Big Fat Snail, Tenth Muse, San Francisco, 1970.

Black Dream Ditty for Billy "The Kid" Seen in Dr. Generosity's Bar Recruiting for Hell's Angels

and Black Mafia, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1970. Exorcism, My Dukes, Boston, 1971.

This Water Baby: For Tony, Unicom Press, Santa Barbara, California, 1971.

On Barbara's Shore, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1971.

The Motorcyele BetrayalPoems, Simón and Schuster, Nueva York, 1971.

The Pumpkin Pie, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1972.

The Purple Finch Song, Perishable Press, Mount Horeb, Wisconsin, 1972.

Sometimes a Poet Will Hijack the Moon, Burning Deck, Providence, Rhode Island, 1972.

Smudging, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1972.

The Owland the Snake: A Fable, Perishable Press, Mount Horeb, Wisconsin, 1973. Greed Parts 8, 9, 11, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1973. Looking fot the King of Spain, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1974. The Wandering Tatler, Perishable Press, Mount Horeb, Wisconsin, 1974. Abálone, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1974.

Virtuoso Literature for Two and Four Hands, Doubleday, Nueva York, 1975. The Fable of the lion and the Scorpion, Pentagram Press, Milwaukee, 1975. Waitingfor the King of Spain, Black Sparrow Press, Santa Barbara, 1976. The Man Who Shook Hands, Doubleday, Nueva York, 1978. Cap of Darkness, Black Sparrow Press, Santa Bárbara, 1980.

 

Ron Loewinsohn

Nació en Iloilo, Filipinas, el 15 de diciembre de 1937. Obra poética

Watermelons, Tótem, Nueva York, 1959. The World ofthe Lie, Change Press, San Francisco, 1963. Against the Silences to Come, Four Seasons, San Francisco, 1965. L'Autre, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1967.

Lying Together, Turning the Head and Shifting the Weight, The Produce District and Other Places,

Moving - A Spring Poem, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1967. Three Backyard Dramas with Mamas, Unicom Press, Santa Barbara, 1967. The Sea, Around Us, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1968. The Step, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1968.

These Worlds Have Always Moved in Harmony, en A Play and Two Poems, con Diane Wakoski y

Robert Kelly, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1968. Meat Air: Poems 1957-1969, Harcourt Brace, Nueva York, 1970. The Leaves, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1973. Eight Fairy Tales, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1975. Goat Dances, Black Sparrow Press, Los Angeles, 1976.

Quincy Troupe

Nació en la ciudad de Nueva York en 1943. Obra poética

Embryo Poems 1967-1971, Barlenmir House, Nueva York, 1972. TheEvent, Crowell, 1975.


 


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Índice

 

Introducción, 7

SILVIA PLATH La luna y el tejo, 9 Canción matinal, 10 Lesbos, 10 Solicitante, 13

ALLEN GINSBERG Sutra del girasol, 15 Supermercado califomiano, 17 •  El león de verdad, 18

 

LA WRENCE FERLINGHETTI Ropa interior, 20

"En las escenas mejores de Goya...", 22

JEROME ROTHENBERG

La noche en que la luna era una araña, 24

Tres veces tocó la aparición, 25

El lamento del guardagujas, 25

LEW WELCH Poema de Chicago, 27

TIM REYNOLDS

5 Epodon: en re pública, 29

"A través de un reflector. . .", 29

In memoriam: El Che', 30

"Me dijeron que estabas. . .", 31

"As-tu des yeux. . .", 31

A su mono Parsifal, mucho tiempo después, 32 La escala de Beaufort, 33 "vienen para irse.. .", 34

RONALD JOHNSON

Azul-verde, verde-gris, verde-manzana, verde-esmeralda, 35 Desdoblamientos, 36

DIANE WAKOSKI

Ombliguista, 40

El Edipo interior, 41

Retrato de una muchacha en negro y blanco, 42

El hombre que pinta montañas, 43

Un niño, una avispa y un chabacano, 44

RON LOEWINSOHN

Entre viaductos: homenaje a Henry Moore, 46

Gentil lector, 47

El mar que nos rodea, 48

QUINC Y TROUPE

Carta de Richmond College, matasellos: Manhattan, 50 Afrodiscoteca/Nueva York/1976, 52 Este cruzar ríos de palabras, 53 Los viejos hablan de la muerte, 55

 

PANDORA'S BOX

SYLVIA PLATH

The moon and the yew tree, 59

Morning song, 60

Lesbos, 60

The applicant, 63

ALLEN GINSBERG Sunflower sutra, 65 A supermarket in California, 67 The lion for real, 68

LA WRENCE FERLINGHETTI Underwear, 70

 

"In Goya's greatest scenes we seem to see", 72